Asesinan al abuelo de “Demonio”: autoridades sospechan un intento de “borrar testigos” del homicidio del periodista Cristian Herrera

Por: Redacción Paragrafo

18 junio, 2026

Las nuevas pistas que siguen las autoridades en el crimen del periodista Cristian Herrera: “Están borrando testigos”

En la madrugada del martes, un grupo armado abatió a Edmundo Antonio Andrade Yáñez, de 76 años, en el barrio Carora. La víctima era el abuelo de John Sebastián Duque Andrade, alias “Demonio”, uno de los tres sospechosos capturados por el asesinato del periodista de investigación Cristian Herrera, ocurrido el 6 de junio. Según fuentes policiales, el ataque forma parte de una estrategia para silenciar a posibles testigos y desarticular la cadena de responsabilidades del caso periodístico.

El homicidio se produjo frente al local CentroMax, negocio de reparación de computadoras que Andrade Yáñez había inaugurado en marzo de 2025. Testigos afirman que el anciano se encontraba en compañía de su familia cuando los agresores, armados con pistolas automáticas, le dispararon sin mediar advertencia. No se registraron amenazas previas contra el comerciante, quien había trabajado para la Gobernación de Santander y no estaba vinculado a actividades delictivas conocidas.

La hipótesis dominante entre los investigadores es que el vínculo familiar con “Demonio” motivó el atentado. El detenido, quien confesó su participación en el asesinato de Herrera, señaló a su tío, alias “Cocoy”, como figura central del entramado criminal. Investigaciones indican que “Cocoy” habría huido a Cali tras el homicidio del periodista y cuenta con el respaldo de organizaciones delictivas locales. El coronel Fabio Ojeda, comandante de la Policía de Cúcuta, confirmó la movilización de un grupo especial para capturar al fugitivo en la capital del Valle.

El caso se complica al revelarse que “Cocoy” mantendría parentesco con un influyente político santandereano, lo que sugiere una posible colusión entre estructuras de poder y redes de sicariato. Además, se baraja la participación de otro líder regional, objeto de las investigaciones periodísticas de Herrera, como cerebro detrás del asesinato del comunicador. La Fiscalía y la Policía continúan indagando para determinar si el asesinato del abuelo de “Demonio” busca eliminar a quien pudiera aportar información sobre los autores intelectuales del crimen contra el periodista.

El asesinato de Cristian Herrera, reconocido por sus reportajes sobre corrupción y crimen organizado, desencadenó una ola de protestas en Cúcuta y la exigencia de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FLIP) de garantías para la libertad de prensa. La captura de “Demonio” y la reciente muerte de su abuelo han intensificado la presión sobre las autoridades para esclarecer la cadena de mando del homicidio y proteger a los testigos que colaboren con la investigación.

En los últimos días, la Policía ha identificado a varios miembros de la banda responsable del ataque a Herrera, entre ellos a “Cocoy”. Se sospecha que el individuo utilizó recursos de grupos criminales en Cali para evadir la captura, mientras que su supuesta relación con la política local podría dificultar la persecución judicial. El comandante Ojeda aseguró que el operativo cuenta con apoyo de la Fiscalía General de la Nación y que se están revisando los registros de comunicaciones y movimientos financieros de los sospechosos.

El caso ha reavivado el debate sobre la impunidad en Colombia y la vulnerabilidad de los periodistas que investigan a poderosos intereses. Organizaciones de derechos humanos y medios de comunicación exigen una respuesta rápida y contundente, advirtiendo que la falta de justicia podría fomentar nuevos actos de violencia contra la prensa y la sociedad civil.

Con la investigación en curso, las autoridades esperan desarticular la red que, según las primeras evidencias, combina a sicarios, políticos y estructuras criminales. El objetivo es no solo capturar a “Cocoy” y a los presuntos cabecillas, sino también garantizar la seguridad de los testigos y evitar que se repitan intentos de “borrar” a quienes poseen información clave sobre el asesinato de Cristian Herrera.