Nelson Velásquez rompe el silencio tras controversia por parranda en cárcel de Itagüí: “Actué de buena fe”

Por: becquerel

14 abril, 2026

Nelson Velásquez rompe el silencio tras controversia por parranda en cárcel de Itagüí: “Actué de buena fe”

El reconocido cantante vallenato Nelson Velásquez se pronunció este martes tras la polémica generada por su participación en una parranda musical en la cárcel de Itagüí, Antioquia, donde estuvieron presentes voceros de bandas criminales vinculados a las mesas de paz con el gobierno nacional. En un comunicado oficial, el artista aseguró que actuó “en todo momento de buena fe” y rechazó cualquier responsabilidad en el evento, que fue calificado por algunos sectores como un acto de normalización de grupos ilegales.

Velásquez explicó que su presentación, realizada la semana pasada, fue parte de un compromiso artístico previamente gestionado por su equipo de trabajo. “La información que recibí indicaba que se trataba de un evento cultural autorizado y enmarcado en las condiciones habituales para este tipo de actividades”, afirmó. El cantante negó haber tenido conocimiento previo sobre la presencia de líderes de bandas criminales en la cárcel, cuyos representantes participan en diálogos de paz con la Casa de Nariño.

La controversia surgió tras imágenes y videos que circularon en redes sociales, mostrando a integrantes de bandas del Valle de Aburrá disfrutando de la parranda en el penal. El hecho generó críticas por parte de organizaciones de derechos humanos y analistas, quienes cuestionaron la legitimidad de incluir a criminales en eventos culturales. Sin embargo, Velásquez insistió en que su participación no tuvo relación con actividades ilegales ni con la promoción de grupos delincuenciales.

“Mi labor como artista es respetar los acuerdos artísticos y cumplir con mi compromiso profesional. No tengo responsabilidad en decisiones que no estuvieron bajo mi conocimiento ni control”, destacó el vallenato en su declaración. Su defensa se centra en la supuesta legalidad del evento, autorizado por las autoridades penitenciarias, y en la confianza depositada en la información proporcionada por su equipo.

El contexto de la polémica se enmarca en los esfuerzos del gobierno de Gustavo Petro por avanzar en diálogos con bandas criminales, como parte de un plan de paz que busca reducir la violencia en regiones afectadas por el conflicto. Sin embargo, este enfoque ha generado debates sobre los límites éticos de la negociación con grupos ilegales. En este sentido, Velásquez no se pronunció sobre la política de paz, sino que enfocó su mensaje en su rol como artista.

La reacción de la opinión pública ha sido dividida. Mientras algunos usuarios en redes sociales expresan apoyo al cantante, otros lo acusan de contribuir a la “normalización” de criminales. La Asociación de Periodistas de Antioquia (APA) emitió un comunicado instando a una investigación sobre la legalidad del evento, aunque no mencionó directamente a Velásquez.

El caso resalta la complejidad de equilibrar libertades artísticas con responsabilidades sociales, especialmente en un contexto de paz donde la presencia de grupos ilegales sigue siendo un tema sensible. Para Velásquez, la clave está en aclarar que su actuación no fue un acto político ni de complicidad, sino una interpretación de su labor creativa.

Mientras las autoridades analizan el incidente, el cantante reitera su compromiso con la música como herramienta de integración, aunque reconoce que “la buena fe no siempre evita malentendidos”. La polémica, sin embargo, podría tener implicaciones en su imagen pública, especialmente en una región donde la relación entre arte y política es un tema recurrente.

En un mensaje final, Velásquez agradeció el apoyo de sus seguidores y reiteró su disposición para colaborar con cualquier investigación que se requiera. “Mi único interés es seguir contribuyendo con la cultura y la música de Colombia”, concluyó.