Analizan últimas publicaciones y el fallido esquema de protección del periodista asesinado en Cúcuta
Por: Maria Jose Salcedo
7 junio, 2026

El asesinato del reconocido periodista judicial Cristian Herrera, ocurrido el pasado 6 de junio en Cúcuta, sigue generando conmoción en Colombia y abre nuevas líneas de investigación sobre los posibles móviles detrás del crimen. Las autoridades analizan tanto su labor periodística como sus últimas publicaciones en redes sociales, mientras se cuestiona el sistema de protección que lo acompañaba desde 2014.
Herrera, representante de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) en Norte de Santander y líder social número 66 asesinado en el país en 2026, era un referente en la cobertura de temas de orden público, narcotráfico, corrupción y estructuras criminales, especialmente en la conflictiva región del Catatumbo. Su trayectoria incluyó medios como La Opinión, el periódico Qhubo y el canal TRO, además de su rol como asesor de la Secretaría de Seguridad de Cúcuta.
Últimas publicaciones y posibles móviles del crimen
Según información revelada por El Tiempo, la principal hipótesis apunta a que el homicidio estaría vinculado a las denuncias y publicaciones realizadas por Herrera en el ejercicio de su profesión. Los investigadores revisan con atención sus últimos mensajes en redes sociales, incluyendo uno publicado media hora antes de su muerte, alrededor de las 12:15 del 6 de junio.

En esa publicación, el periodista mencionaba a un senador de Norte de Santander y hacía referencia a presuntos asuntos relacionados con la cancelación de una visa y un proceso de extinción de dominio. Además, se analizan otras intervenciones suyas del 29 de mayo, donde abordaba procesos de extinción de dominio y el traslado de funcionarios de la Fiscalía desde Bogotá hacia Cúcuta para adelantar diligencias.
El coronel Libardo Ojeda, comandante de la Policía Metropolitana de Cúcuta, confirmó que ninguna hipótesis ha sido descartada, aunque se prioriza la posible relación con su labor periodística. Ojeda también reveló que Herrera había presentado tres denuncias por amenazas entre 2023 y 2025, lo que refuerza la teoría de un crimen con motivación profesional.
Fallo en el esquema de protección: ¿Error fatal?
Uno de los aspectos más controvertidos del caso es el fallido esquema de protección asignado a Herrera por la Unidad Nacional de Protección (UNP) desde 2014, compuesto por dos escoltas. Según informes, el periodista les comunicó que podían tomar el día de descanso, ya que no tenía previsto salir de su vivienda. Sin embargo, cambió de planes y asistió a un almuerzo familiar con sus suegros.
Fue durante ese desplazamiento cuando un hombre en motocicleta lo interceptó y le disparó en repetidas ocasiones frente a sus familiares, causándole la muerte en el acto. La UNP confirmó que, al momento del atentado, Herrera no estaba acompañado por sus escoltas.
Recompensas y búsqueda de justicia
Ante la gravedad del caso, la Gobernación de Norte de Santander y la Alcaldía de Cúcuta ofrecieron una recompensa de hasta 100 millones de pesos por información que permita esclarecer el crimen. Las autoridades revisan grabaciones de cámaras de seguridad para identificar al responsable material, mientras la FLIP y otras organizaciones defensoras de la libertad de prensa exigen garantías para los comunicadores en riesgo.
El asesinato de Herrera reaviva las preocupaciones sobre la seguridad de periodistas y defensores de derechos humanos en Colombia, un país donde 66 líderes sociales y comunicadores han sido asesinados en lo que va de 2026. Su caso se suma a una ola de violencia contra la prensa, que incluye amenazas a alcaldes de capitales y ataques a medios independientes.
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