Siete países se retractaron de recibir hipopótamos colombianos, según reveló el Ministerio del Medio Ambiente
Por: Redacción Paragrafo
16 abril, 2026

El Ministerio del Medio Ambiente de Colombia confirmó que, pese al interés inicial de siete naciones por acoger ejemplares de hipopótamos, ninguna de ellas finalmente se comprometió a recibirlos. La revelación se produce en medio de la polémica generada por la aprobación de la eutanasia selectiva como estrategia para controlar la población de esta especie invasora en el Magdalena Medio.
Según el informe oficial, Ecuador mostró disposición para recibir dos ejemplares, pero no ha confirmado su decisión de manera oficial. Además, la actual tensión comercial entre Bogotá y Quito complica cualquier posibilidad de traslado. Perú, por su parte, aprobó inicialmente la recepción de una pareja, pero el Parque Natural de las Leyendas declinó finalmente la propuesta “por falta de áreas adicionales”.
Filipinas fue uno de los países que más interés mostró, solicitando inicialmente 15 hipopótamos, luego reduciendo la cifra a cinco. Sin embargo, el zoológico local “se retractó por costos”, según detalló el Ministerio. Otros países como India (60 individuos), Sudáfrica (10) y República Dominicana (2) también manifestaron su interés, pero hasta la fecha no han dado una respuesta oficial.
El caso de México generó especial controversia, luego de que circularan rumores sobre un supuesto interés del país por recibir 10 ejemplares. La ministra del Medio Ambiente, Irene Vélez, salió al paso para desmentir la información: “¡México no se ofreció a salvar hipopótamos!”, escribió en la red social X. El Gobierno mexicano manifestó en 2024 que “no considera viable la traslocación a México de los ejemplares de Hippopotamus amphibius“, según explicó la ministra. Además, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) exigió que los animales hubieran nacido en cautiverio, lo que excluye a los descendientes de los cuatro hipopótamos que el narcotraficante Pablo Escobar introdujo ilegalmente en Colombia en la década de 1980.
Actualmente, el Ministerio mantiene acercamientos con Chile, a través del Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare (Cornare), para explorar la posibilidad de trasladar a los animales. Sin embargo, la falta de acuerdos concretos mantiene en vilo la estrategia de control poblacional de esta especie, que representa una amenaza para el ecosistema local.
La situación evidencia los desafíos logísticos, económicos y diplomáticos que enfrenta Colombia para gestionar una población que, según expertos, podría superar los 150 individuos en los próximos años si no se toman medidas efectivas.
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