Falta de aseguramiento de avión Hércules, siniestrasdo en Putumayo, revela crisis en el sistema militar
Por: Maria Jose Salcedo
9 abril, 2026

El accidente del avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), que dejó 69 militares muertos el pasado 23 de marzo, expuso una grave falla en el sistema de aseguramiento de las aeronaves militares: el 67% de los aviones de la Fuerza Pública no cuentan con póliza de seguro, según confirmó la propia entidad. La tragedia, la más mortífera en la historia militar del país, ocurrió minutos después del despegue en el aeropuerto de Puerto Leguízamo, donde la aeronave se desplomó en la selva amazónica, dejando además 57 heridos.
Un Hércules sin cobertura en un sistema colapsado
La Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) admitió que la aeronave accidentada no estaba cubierta por ningún seguro, pese a que el Ministerio de Defensa contrata pólizas de manera centralizada desde 2022. Según el comunicado oficial, solo el 33% de las aeronaves militares del país tienen cobertura, mientras que el 67% restante opera sin protección financiera, un déficit que podría alcanzar los $244.000 millones en 2026.
El general Hugo Alejandro López Barreto, comandante de las Fuerzas Militares, reconoció en una audiencia en el Congreso que la falta de recursos ha limitado la cobertura. “Todos los días movemos miles de hombres en aviones y helicópteros, y eso conlleva un riesgo permanente”, declaró, aunque aseguró que los protocolos de mantenimiento y selección de pilotos son rigurosos. “No sacamos una aeronave sin mantenimiento. Esto es una tragedia que nos marca”, añadió.
Una cadena de tragedias aéreas
El caso del Hércules no es aislado. En los últimos dos años, las Fuerzas Militares han registrado siete accidentes mortales, según datos oficiales. Entre ellos:
- Abril de 2025: Un helicóptero Bell 412 de la Armada se desplomó en Malagana (Bolívar), dejando un muerto y tres heridos.
- Septiembre de 2024: Un helicóptero Huey II de la FAC se estrelló en Cumaribo (Vichada) durante una misión de evacuación médica, con ocho militares fallecidos.
Estos incidentes han encendido las alarmas sobre la seguridad operativa de la aviación militar colombiana, especialmente en un contexto donde el país enfrenta desafíos en zonas de conflicto y operaciones de movilidad estratégica.
Investigaciones en curso y promesas de cambio
Aunque las autoridades no han concluido las pesquisas, el general López Barreto aseguró que se investiga “con mucho rigor”. Sin embargo, la falta de seguros en aeronaves clave como el Hércules —con 43 años de servicio— plantea preguntas sobre la gestión de riesgos en la Fuerza Pública.
El Ministerio de Defensa ha solicitado recursos adicionales para cubrir el déficit, pero la demora en la asignación de fondos deja a miles de militares expuestos a riesgos evitables. Mientras tanto, las familias de las víctimas exigen respuestas y transparencia.
¿Qué sigue?
El accidente en Putumayo reavivó el debate sobre la modernización de la flota aérea militar y la necesidad de invertir en seguros y mantenimiento. Expertos en seguridad aérea señalan que, sin cambios estructurales, tragedias como esta podrían repetirse.
Mientras el país llora a sus héroes caídos, el gobierno enfrenta la presión para evitar que la próxima víctima sea la confianza en las instituciones.
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