La denuncia que le costó el puesto al general Rodríguez: carnetización de campesinos por disidencias en Guaviare

Por: Redacción Paragrafo

9 junio, 2026

Rodríguez fue llamado a calificar servicios tras más de 35 años de carrera militar. El Ministerio de Defensa le notificó su salida.

El mayor general Erick Rodríguez, subjefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Militares, fue notificado de su retiro definitivo de la institución tras revelar información sensible sobre el control territorial que ejercen los grupos armados ilegales en el sur del país. La decisión, tomada desde el Ministerio de Defensa, responde al malestar generado en la Casa de Nariño por sus declaraciones públicas en las que evidenció que las disidencias de las Farc están carnetizando a campesinos del Guaviare como mecanismo de coerción electoral.

La chispa que encendió el conflicto se produjo el pasado 17 de mayo en Villavicencio. Durante un consejo de seguridad extraordinario convocado tras el asesinato del exalcalde de Cubarral, Rogers Devia, y su asesor Eder Cardona —quienes coordinaban una campaña política en la región—, el alto oficial expuso datos de inteligencia que hasta entonces se manejaban con reserva en los cuarteles.

“Hay una disputa por el territorio entre dos grupos armados al sur del departamento, principalmente en Guaviare, que son las Farc de ‘Calarcá’ y de ‘Mordisco’. En el contexto de esta disputa no es solo por el territorio, es la población, y se tiene evidencia e información de actividades de carnetización de personas en áreas rurales para controlar a estos ciudadanos”, afirmó el general ante las cámaras. La gobernadora del Meta, Rafaela Cortés, ya había puesto el tema sobre la mesa al advertir sobre el constreñimiento al voto que enfrentan las comunidades bajo el yugo de estos grupos.

Aunque las palabras del oficial se limitaban a reportar la realidad operacional del conflicto, en los pasillos del poder fueron interpretadas como una exposición innecesaria que contaminaba el clima político en plena recta electoral. Poco después llegó la notificación del “llamado a calificar servicios”, un mecanismo administrativo que pone fin a una trayectoria de más de 35 años. Rodríguez, que ingresó al Ejército a los 16 años, dirigió un mensaje de despedida a generales y almirantes en el que hizo un balance de su carrera y agradeció el acompañamiento recibido durante tres décadas de servicio.

De manera extraoficial, en los círculos castrenses aseguran que al oficial le están cobrando el haber destapado una verdad incómoda para el Ejecutivo, justo cuando la política de ‘Paz Total’ enfrenta sus horas más críticas. Las disidencias de alias ‘Calarcá’ y ‘Mordisco’ disputan a sangre y fuego el control del suroriente colombiano, mientras suplantan al Estado en regiones donde la presencia institucional es débil o inexistente.

La salida de Rodríguez no solo evidencia las fisuras entre la cúpula militar y el Gobierno, sino que deja un precedente delicado para la transparencia informativa dentro de las Fuerzas Militares. Su denuncia puso en el centro del debate público un fenómeno que amenaza directamente la legitimidad de los comicios en vastas zonas del país: la utilización de la carnetización como herramienta de control social y coacción del voto. Un costo demasiado alto para un oficial que, simplemente, se limitó a contar lo que sus hombres veían en el terreno.