Aumenta a 3.685 la cifra de muertos por los terremotos en Venezuela mientras continúa las labores de rescate
Por: Redacción Paragrafo
8 julio, 2026

La cifra oficial de muertos por los sismos de 7,2 y 7,5 grados del 24 de junio sube a 3 685; más de 16 700 heridos y 17 900 damnificados siguen esperando ayuda mientras el gobierno activa planes de recuperación y el sector internacional brinda apoyo.
El balance actualizado, publicado este martes 7 de julio, indica que los terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio han cobrado 3 685 vidas, 16 740 personas heridas y 17 907 damnificadas. La mayor parte de los daños se concentra en el estado costero de La Guaira, donde decenas de edificios colapsaron y miles de familias perdieron su vivienda. Las operaciones de búsqueda y remoción de escombros continúan, aunque varias brigadas internacionales ya se retiran al no encontrar sobrevivientes.
Los dos movimientos telúricos, de magnitud 7,2 y 7,5, provocaron el derrumbe de estructuras residenciales, comerciales y de infraestructura pública. En La Guaira, la zona más afectada, se estima que se deberán retirar cerca de 1 025 000 toneladas de escombros, entre restos de construcciones y pertenencias familiares. Equipos de maquinaria pesada siguen trabajando en la remoción, mientras los perros de rescate y los equipos de búsqueda exploran los escombros en busca de posibles sobrevivientes.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció en Telegram la “activación inmediata de un plan alterno” para restablecer los vuelos comerciales en la pista paralela del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía. Actualmente, la terminal opera solo para vuelos humanitarios. Rodríguez también informó que mantiene contactos con gobiernos extranjeros que ofrecerán asistencia para la reconstrucción de la terminal aérea, aunque no reveló nombres ni montos.
En una reunión con una delegación israelí, la mandataria coordinó la siguiente fase del plan de despeje de escombros en La Guaira, subrayando la necesidad de recursos técnicos y logísticos. Simultáneamente, Tom Fletcher, secretario general adjunto de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), llegó al país para una agenda de cuatro días que incluye encuentros con sobrevivientes y con los equipos de ayuda.
Aeronaves del Ejército de Estados Unidos continúan sobrevuelos sobre la zona y utilizan la pista parcialmente habilitada para operaciones de socorro. Varias brigadas de rescate de países vecinos han concluido sus misiones tras no encontrar señales de vida, aunque mantienen la disposición de regresar si surgen nuevas pistas.
El Ejecutivo ha recibido críticas por la supuesta escasez de personal y maquinaria en los primeros días posteriores al sismo. En respuesta, Rodríguez defendió la gestión del Estado, señalando la rapidez con la que se activaron los planes de emergencia. Por otro lado, 113 académicos de América Latina solicitaron al Gobierno de Estados Unidos el levantamiento de sanciones económicas contra Venezuela, argumentando que su eliminación facilitaría la llegada de recursos para la atención de los damnificados.
Familiares de presos políticos también expresaron su preocupación en redes sociales, denunciando la falta de información sobre el estado de sus seres queridos y pidiendo facilidades para visitarlos.
Las autoridades venezolanas estiman que la fase de remoción de escombros en La Guaira tomará varios meses y requerirá la movilización de maquinaria pesada, equipos de desmantelamiento y apoyo logístico internacional. Mientras tanto, los centros de acopio siguen distribuyendo alimentos, agua y medicinas a los damnificados. El Gobierno ha prometido restablecer los servicios básicos (electricidad, agua y telecomunicaciones) en las áreas más afectadas a la mayor brevedad posible.
Los terremotos de junio han dejado una profunda huella en Venezuela, con una mortalidad que supera los 3 600 fallecidos y una población vulnerada que necesita asistencia inmediata y sostenida. La combinación de esfuerzos nacionales, la cooperación de organismos internacionales y la presión de la sociedad civil será crucial para superar la crisis y reconstruir las comunidades devastadas.
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