“Me siento muy tranquila”: las conmovedoras últimas palabras de Catalina Giraldo antes de su eutanasia
Por: Redacción Paragrafo
15 julio, 2026

Catalina Giraldo muere tras la primera eutanasia por trastorno mental en Colombia; su familia y la Corte Constitucional siguen luchando por el suicidio médicamente asistido
La psicóloga de 33 años, Catalina Giraldo, falleció el 9 de julio en una clínica de Bogotá tras ser sometida a eutanasia, el primer caso en el país en que se aplicó este método a una persona con trastorno mental grave. La muerte de Giraldo, que pronunció “Me siento muy tranquila” antes del procedimiento, reaviva el debate sobre el suicidio médicamente asistido (SMA) y la necesidad de una normativa clara tras la despenalización parcial aprobada por la Corte Constitucional en 2022.
Hechos clave
- Procedimiento: La eutanasia se realizó bajo supervisión médica después de que la Corte Constitucional negara la tutela que permitía a Giraldo acceder al SMA.
- Últimas palabras: “Me siento muy tranquila. Hace muchos años no sentía esa tranquilidad”, declaró a Noticias Caracol mientras su madre, hermana y su perro Lulo la acompañaban.
- Diagnóstico: Trastorno depresivo mayor, trastorno límite de la personalidad y trastorno de ansiedad, considerados incurables y resistentes a decenas de tratamientos.
- Contexto legal: La Corte despenalizó el SMA en 2022, pero el Congreso aún no ha reglamentado la práctica y la EPS de Giraldo se negó a cubrirla, lo que obligó a recurrir a la eutanasia.
Antecedentes y proceso judicial
Giraldo solicitó el SMA en marzo de 2026, alegando sufrimiento psíquico intolerable y la imposibilidad de una recuperación significativa. Su petición fue rechazada por la entidad prestadora de salud (EPS) y, posteriormente, la Corte Constitucional falló en contra de su tutela, argumentando la falta de una normativa que garantice la seguridad del procedimiento. Ante la imposibilidad de acceder al SMA, Giraldo optó por la eutanasia, la única vía legal disponible que permite a un profesional de la salud administrar la sustancia letal.
Reacción de la familia y la sociedad
La madre de Giraldo, María Elena Rodríguez, expresó que la decisión de su hija “cerró un capítulo de dolor interminable”. La hermana, Laura Giraldo, añadió que la presencia del perro Lulo y la canción elegida por Catalina fueron “pequeños actos de amor que acompañaron su último suspiro”. En redes sociales, el caso ha generado más de 1,2 millones de interacciones, con hashtags como #EutanasiaMental y #DerechoAVivirDigno trending en Twitter y TikTok.
Implicaciones para la legislación
El caso de Catalina pone de relieve la brecha entre la despenalización del SMA y su puesta en práctica. Expertos en bioética, como la doctora Ana María Pérez (Universidad Nacional), advierten que “sin una ley que regule el acceso, los pacientes quedan atrapados en un limbo jurídico que prolonga su sufrimiento”. Organizaciones de derechos humanos, entre ellas la Comisión Colombiana de Derechos Humanos, han solicitado al Congreso que apruebe pronto una normativa que establezca protocolos, criterios de elegibilidad y garantías de acompañamiento psicológico.
Perspectivas de la Corte Constitucional
Antes de su fallecimiento, Giraldo pidió a la Corte que “no deje que mi lucha quede inerte”. Sus abogados, liderados por el abogado Carlos Méndez, han presentado un amicus curiae para que el máximo tribunal revise la normativa del SMA y garantice su aplicación a pacientes con enfermedades mentales graves. La Corte tiene programada una audiencia preliminar para noviembre de 2026, donde se debatirá si el SMA puede extenderse a casos como el de Giraldo sin vulnerar derechos fundamentales.
La muerte de Catalina Giraldo, la primera eutanasia por trastorno mental en Colombia, abre una nueva etapa en la discusión sobre el derecho a una muerte digna. Mientras su familia busca consuelo, el país se enfrenta al reto de traducir la despenalización del SMA en una política pública eficaz y humana. El caso seguirá siendo referencia obligada para legisladores, profesionales de la salud y defensores de los derechos de los pacientes que, como Giraldo, anhelan poner fin a un sufrimiento que la medicina tradicional no ha logrado aliviar.
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