¿El ELN será el próximo objetivo? Caída de ‘Niño Guerrero’ alimenta versiones sobre ofensiva contra estructuras protegidas en Venezuela

Por: Maria Jose Salcedo

13 junio, 2026

¿El ELN será el próximo objetivo? Caída de ‘Niño Guerrero’ alimenta versiones sobre ofensiva contra estructuras protegidas en Venezuela

La muerte de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, líder del Tren de Aragua, no solo representa uno de los golpes más contundentes contra el crimen organizado transnacional en los últimos años. También abrió interrogantes sobre quién podría ser el próximo objetivo de la creciente cooperación entre Estados Unidos y las autoridades venezolanas.

La operación que acabó con la vida del jefe criminal ocurrió en territorio venezolano y fue reconocida públicamente tanto por Washington como por Caracas. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que el ataque fue ejecutado por el Comando Sur en coordinación con las fuerzas de seguridad venezolanas, mientras que el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez confirmó el intercambio de inteligencia y apoyo técnico entre ambos países.

El hecho adquiere especial relevancia al observar la secuencia de acontecimientos registrados durante los últimos meses. Primero se produjo la captura de Nicolás Maduro en enero, posteriormente la detención de Álex Saab en mayo y ahora la neutralización de quien era considerado el máximo líder del Tren de Aragua.

Para algunos analistas de seguridad, estos hechos no serían eventos aislados. Por el contrario, podrían formar parte de una estrategia más amplia destinada a desmontar estructuras criminales y armadas que durante años habrían encontrado refugio en territorio venezolano.

En ese contexto, el nombre que comienza a aparecer con fuerza en los análisis es el del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Fuentes consultadas por medios internacionales sostienen que, al igual que ocurrió con el Tren de Aragua, sectores de inteligencia estadounidense consideran que mandos de esa guerrilla mantienen presencia y capacidad operativa desde territorio venezolano. Aunque Caracas ha rechazado históricamente esas acusaciones, distintos informes de organismos de seguridad de la región han señalado la existencia de corredores fronterizos utilizados por grupos armados para movilizar hombres, armas y recursos.

La hipótesis cobró fuerza después de que el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, destacara que la operación contra “Niño Guerrero” demuestra la disposición de Washington para perseguir organizaciones catalogadas como amenazas para la seguridad hemisférica. De manera paralela, el Comando Sur ha incrementado en los últimos meses sus operaciones de vigilancia e interdicción contra redes de narcotráfico en el Caribe y el Pacífico oriental.

Expertos en defensa advierten que, si la cooperación entre Estados Unidos y Venezuela continúa profundizándose, estructuras como el ELN y sectores de las disidencias de las Farc podrían quedar bajo una presión sin precedentes.

“La pregunta ya no es si existen capacidades para ejecutar operaciones de este tipo, sino quién podría ser el siguiente objetivo”, señaló un analista venezolano consultado por medios colombianos, quien considera que varios grupos armados que operan en la frontera colombo-venezolana enfrentan un escenario más complejo que el observado en años anteriores.

Las recientes declaraciones del presidente Gustavo Petro también se producen en medio de este nuevo contexto. En los últimos días, el mandatario colombiano defendió operaciones militares contra estructuras del ELN en el Catatumbo y reiteró que las organizaciones armadas vinculadas a economías ilícitas no pueden formar parte de procesos de paz si no abandonan esas actividades.

Sin embargo, hasta el momento no existe ninguna información oficial que indique la preparación de una operación específica contra la dirección nacional del ELN. Las versiones que circulan corresponden a análisis de expertos y a especulaciones derivadas de la sucesión de golpes registrados contra otros actores considerados de alto valor estratégico.

Lo cierto es que la muerte de “Niño Guerrero” parece haber modificado el tablero regional. Y mientras Washington y Caracas exhiben una cooperación impensable hace apenas unos años, las organizaciones armadas que aún operan en territorio venezolano observan con atención una pregunta que cada vez cobra más fuerza en los círculos de seguridad: ¿será el ELN el próximo objetivo?