Venezuela justifica la deportación de Alex Saab a EE. UU. y afirma que el empresario “nunca fue venezolano”

Por: Redacción Paragrafo

19 mayo, 2026

Álex Saab fue destituido como ministro en Venezuela

El Gobierno venezolano explicó hoy que la expulsión del empresario colombiano Alex Saab a Estados Unidos responde a “intereses nacionales” y a su estatus migratorio, y aseguró que Saab “no es venezolano”. La declaración, realizada por la presidenta delegada Del Cy Rodríguez y el ministro de Interior y Justicia Diosdado Cabello, marca un giro en la postura oficial que durante años había presentado a Saab como diplomático y funcionario del Ejecutivo.

La decisión de deportación y su justificación legal

Del Cy Rodríguez, en una transmisión en el canal estatal VTV, afirmó que la medida fue tomada “bajo criterios administrativos” y que la deportación se basa en el artículo 271 de la Constitución venezolana, que permite la expulsión de extranjeros responsables de delitos de lavado de dinero, tráfico de drogas y otros crímenes graves. “La deportación fue una medida administrativa justificada en los intereses nacionales”, dijo Rodríguez, subrayando que la decisión no tiene “otra consideración” más allá del beneficio del Estado.

Cabello, en su rueda de prensa semanal del PSUV, insistió en que Saab “no posee nacionalidad venezolana” y que no existe documentación válida que lo acredite como ciudadano del país. “Cuando se le preguntó el número de cédula dijo: ‘no me acuerdo’”, explicó Cabello, citando supuestos fraudes migratorios y señalando que las autoridades actuaron conforme a las obligaciones legales del Estado.

Antecedentes de Saab

Alex Saab, nacido en Barranquilla, ha sido objeto de investigaciones en Estados Unidos por presunto lavado de dinero y contratos estatales vinculados al Gobierno venezolano. En 2020 fue detenido en Cabo Verde y extraditado a EE. UU. en 2021, donde permaneció bajo custodia hasta su liberación en diciembre de 2023, en un intercambio de prisioneros que incluyó la liberación de ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela.

Tras su regreso a Caracas, Saab fue recibido por Nicolás Maduro y ocupó cargos dentro de la administración, lo que generó una campaña internacional de defensa por parte del oficialismo venezolano. La reciente declaración de que Saab “nunca fue venezolano” ha generado cuestionamientos sobre la veracidad de la documentación que el gobierno había presentado en el pasado.

El Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) confirmó oficialmente la deportación el viernes pasado, indicando que Saab fue entregado a EE. UU. “Estaba incursionando en la comisión de diversos delitos” en ese país. La medida ha reavivado la tensión diplomática entre Venezuela y Estados Unidos, donde el caso de Saab ha sido un símbolo de confrontación durante años.

Los medios internacionales han señalado que la nueva postura oficial del chavismo, que ahora niega la nacionalidad venezolana de Saab, abre interrogantes sobre la legitimidad de la documentación obtenida por el empresario. Además, Cabello mencionó que las autoridades venezolanas mantienen indagaciones internas por supuestos fraudes contra el Estado, aunque no se han revelado detalles sobre procesos judiciales abiertos en Venezuela.

Perspectiva de los actores involucrados

  • Alex Saab: El empresario compareció ante un tribunal federal en Miami el lunes, tras su deportación desde Caracas, y continúa enfrentando procesos judiciales en EE. UU. relacionados con lavado de dinero y contratos estatales.
  • Nicolás Maduro: Ha sido testigo de la evolución del caso, desde la defensa de Saab como “enviado especial” hasta la reciente declaración de que el empresario no es venezolano.
  • Del Cy Rodríguez y Diosdado Cabello: Han reforzado la narrativa de que la deportación se basa en intereses nacionales y en la falta de nacionalidad venezolana de Saab.

La declaración de que Alex Saab “nunca fue venezolano” y la justificación de su deportación a Estados Unidos bajo el argumento de intereses nacionales y estatus migratorio marcan un cambio significativo en la política exterior venezolana. El caso, que ha sido un punto focal de la relación entre Caracas y Washington, vuelve a poner en el centro de la agenda internacional la figura de Saab y las tensiones sobre la legitimidad de la documentación y la soberanía migratoria en el contexto de las acusaciones de lavado de dinero y fraudes estatales. La comunidad internacional seguirá observando de cerca los próximos desarrollos y las posibles repercusiones en la diplomacia venezolana.