El monumental desafío Bogotá tras incendios: Reforestación y sustitución de especies podría tardar 200 años

Por: Elizabeth Montoya

29 enero, 2024

La capital colombiana afronta una crisis ambiental sin precedentes luego de los devastadores incendios que arrasaron los cerros Orientales. A pesar del anuncio de control por parte del alcalde a finales de enero, el daño es considerable y demanda un plan de reforestación prioritario para restaurar la biodiversidad y la salud ambiental en la región.

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) ha asumido la tarea de liderar este plan integral de reforestación para abordar las áreas afectadas. El director de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, Alfred Ballesteros, asegura que conscientes de la urgencia y la importancia crítica de este proceso, se comprometen a trabajar arduamente para recuperar el paisaje, preservar la diversidad biológica y mitigar los riesgos futuros.

 

Plan de sustitución: Una estrategia clave para prevenir futuros desastres

En paralelo a la reforestación, se implementará un plan de sustitución de algunas de las especies existentes, por especies nativas. El 90% de los cerros está cubierto por plantas no nativas como pino, eucalipto y retamo espinoso que propagan fácilmente el fuego, según la CAR.

Ballesteros advierte sobre la urgencia de esta acción: “Si no empezamos a sustituir las más de 4.000 hectáreas con estas especies, vamos a seguir presentando incendios y todos los años vamos a estar en la misma situación”, destacó.

En este sentido, aseguran que se puede aprovechar para iniciar el reemplazo paulatino con especies nativas como el árbol loco, que aportan mayor valor ecológico, pero advierten que se requiere un plan integral y recursos cuantiosos para esta tarea.

 

Un proyecto a largo plazo

A pesar de la urgencia de la situación, Ballesteros destaca que el proceso de reforestación y sustitución de especies es un proyecto a largo plazo.

Un estudio de la Universidad Distrital estima que sustituir las 4.000 hectáreas de especies exóticas podría llevar aproximadamente 200 años, pues las especies nativas crecen muy lentamente. Además, Ballesteros resalta que cada hectárea restaurada cuesta unos 60 millones de pesos, por lo que recuperar lo perdido en los últimos incendios superaría los 30.000 millones, además de requerir un compromiso sostenido a lo largo del tiempo para garantizar la salud ambiental a largo plazo en la región.

Además de la reforestación, se ha planificado un proceso minucioso de restauración de los suelos afectados. Esto implica la eliminación de las capas dañadas por el fuego y la preparación del terreno con abonos y otros elementos esenciales antes de la siembra de nuevas especies. Se espera que esta iniciativa no solo revitalice la flora, sino también fortalezca la base de nutrientes del suelo.

La CAR llevará a cabo estudios técnicos detallados que guiarán la estrategia de reforestación. La obtención de información precisa se considera esencial para garantizar la efectividad a largo plazo de las medidas implementadas, subrayando la importancia de la planificación meticulosa en este proceso crítico.

En resumen, la ciudad se encuentra ante un desafío monumental que requiere no solo acción inmediata, sino también un compromiso a largo plazo para revertir los daños y preservar el entorno natural de Bogotá. La colaboración entre entidades gubernamentales, expertos y la comunidad será clave para superar este desafío ambiental sin precedentes.