Misterio en El Rodadero: Nadie reclama cuerpos de madre e hijo; Fiscalía analiza carta clave
Por: Redacción Paragrafo
24 julio, 2026

Los cuerpos de Benjamín Bautista y su madre, Imelda Piloneta, permanecen en Medicina Legal sin ser reclamados. Una carta hallada en la escena y el análisis de dispositivos electrónicos son las claves de la investigación.
El silencio envuelve un trágico suceso en el exclusivo sector de El Rodadero. Más de 24 horas después del hallazgo de los cuerpos sin vida de una madre y su hijo en un apartamento, la Fiscalía se enfrenta a un rompecabezas judicial donde las preguntas superan a las respuestas. Lo que comenzó como un levantamiento de cadáveres rutinario se ha transformado en un caso de alta complejidad, marcado por el hermetismo de las víctimas y la ausencia total de familiares.
Las autoridades confirmaron la identidad de los fallecidos: Sonia Imelda Piloneta Tapias, de 53 años, y su hijo Benjamín Bautista Piloneta, de 22. Ambos fueron hallados sin signos de violencia aparente en una vivienda del edificio ubicado en la zona turística. Sin embargo, el hallazgo de una carta manuscrita junto a los cuerpos cambió el rumbo de las pesquisas, descartando de inmediato la hipótesis de una muerte accidental.
La carta que lo cambió todo
El director de la Fiscalía Seccional Magdalena, Manuel Murillo, reveló que el documento es ahora la pieza central de la investigación. “Buscamos determinar si es un documento original o si fue creado para algún propósito. Todo es materia de verificación”, declaró Murillo. Los peritos trabajan contrarreloj para cotejar la caligrafía, la data del escrito y su contenido, que podría inclinar la balanza hacia un homicidio o un suicidio pactado.
Mientras tanto, los cuerpos de madre e hijo permanecen en las instalaciones de Medicina Legal a la espera de los resultados de las pruebas toxicológicas. Los forenses intentan determinar si ingirieron una sustancia tóxica, lo que sería clave para esclarecer si actuaron por voluntad propia o si hubo intervención de terceros.
Uno de los aspectos que más desconcierta a los investigadores es el perfil de las víctimas. Lejos de ser turistas de paso, como se especuló inicialmente, la Fiscalía confirmó que madre e hijo se habían radicado en Santa Marta hace aproximadamente seis meses. Benjamín, quien trabajaba de forma remota, era el único sostén económico del hogar.
Los vecinos del edificio los describen como personas “amables pero extremadamente reservadas”. “Solo saludaban, no sostenían conversación con nadie”, relató un residente. Ese aislamiento social voluntario ha dificultado reconstruir su rutina y sus vínculos afectivos en la ciudad.
El silencio de la familia
El misterio se profundiza con la ausencia de reclamantes. Hasta el cierre de esta edición, ninguna persona se ha presentado ante Medicina Legal para reclamar los cuerpos o solicitar información. Las autoridades lograron rastrear que la familia tiene arraigos en Bogotá y Santander, pero el panorama es desolador: el padre de Benjamín y los padres de Sonia ya habían fallecido.
“No ha sido posible establecer contacto con familiares cercanos”, confirmó Murillo, quien añadió que la falta de testigos directos convierte la escena del crimen en la única fuente de verdad.
La pista digital
Ante la falta de testimonios, la Fiscalía ha volcado sus esfuerzos en la tecnología. Los peritos forenses analizan en detalle un computador portátil y dos teléfonos celulares encontrados en el apartamento. El objetivo es reconstruir las últimas horas de vida de las víctimas a través de mensajes, búsquedas en internet y registros de llamadas.
“El celular y el computador nos ayudarán a esclarecer este caso lamentable desde todo punto de vista”, aseguró el fiscal. Se espera que en los próximos días, los informes de Medicina Legal y el análisis de los dispositivos arrojen luz sobre una tragedia que, por ahora, solo deja preguntas sin respuesta y dos cuerpos que nadie reclama.
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