Iván Cepeda reconoce corrupción en el gobierno Petro, pero evita señalar responsables en su defensa del “gobierno del cambio”
Por: Maria Jose Salcedo
8 mayo, 2026

El candidato presidencial del Pacto Histórico, Iván Cepeda, rompió su silencio sobre los múltiples escándalos de corrupción que han afectado al gobierno de Gustavo Petro, aunque su declaración se limitó a reconocer la existencia de irregularidades sin señalar a los responsables directos.
En un acto público organizado por su campaña —su único espacio de participación—, Cepeda admitió que “se han presentado hechos de corrupción en este gobierno que vamos a erradicar en nuestro segundo gobierno”. Sin embargo, su discurso se centró en defender el modelo de gobierno del petrismo, presentándolo como la única alternativa frente a la “extrema derecha” que, según él, representa Álvaro Uribe.
La intervención de Cepeda llega en un momento crítico para la administración Petro, marcada por una serie de controversias que han salpicado a altos funcionarios y generado cuestionamientos sobre la transparencia del gobierno. Entre los casos más graves se destacan el escándalo de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), donde se investiga un presunto entramado de corrupción en la compra de carrotanques para La Guajira, con contratos que, según organismos de control, podrían haber servido para “aceitar apoyos en el Congreso”. Dos exministros, Ricardo Bonilla y Luis Fernando Velasco, ya están en prisión por estos hechos.
Otro caso emblemático es el de las interceptaciones ilegales ordenadas por Laura Sarabia, entonces jefa de gabinete presidencial, que comenzaron con el extravío de un maletín y terminaron con policías condenados por espionaje ilegal. La polémica escaló con la polémica prueba del polígrafo aplicada a una niñera, un episodio que cruzó la línea entre lo privado y lo institucional. Aunque Sarabia ya no está en el gobierno, su nombre sigue vinculado a las tensiones internas del oficialismo.
Filtraciones de inteligencia y financiamiento irregular de campaña
A estos escándalos se suman las denuncias por filtraciones de información de inteligencia relacionadas con las disidencias de las FARC. Investigaciones revelaron chats incautados al alias Calarcá, donde se mencionan contactos con el general Juan Miguel Huertas y el funcionario Wilmar Mejía, vinculados a la Dirección de Inteligencia. Aunque el material llevaba meses en poder de la Fiscalía, el presidente Petro negó cualquier irregularidad.
En el ámbito político, el Consejo Nacional Electoral (CNE) emitió un fallo histórico que confirmó irregularidades en la campaña presidencial de Petro en 2022. Según el organismo, el equipo de “Petro Presidente” superó los topes de gasto, ocultó miles de millones en cuentas y recibió financiamiento de fuentes prohibidas, como sindicatos. Este dictamen, aunque incómodo para el gobierno, no ha sido abordado por Cepeda, quien se limita a prometer “erradicar” la corrupción en un eventual segundo mandato.
Cepeda evita debates y se refugia en su campaña
A diferencia de otros candidatos, Cepeda ha evitado participar en debates presidenciales, una estrategia que, según analistas, busca eludir preguntas incómodas sobre los escándalos que rodean al gobierno. Su única aparición pública reciente fue en un acto organizado por su campaña, donde reiteró su postura: “El pueblo colombiano está ante dos caminos: la extrema derecha de Uribe, asociada a pobreza y corrupción, o el Pacto Histórico, que representa cambio social, igualdad y democracia”.
Sin embargo, fuentes cercanas al candidato revelaron que, en privado, Cepeda ha decidido excluir de su eventual gobierno a figuras como el ministro del Interior, Armando Benedetti, y la excanciller Laura Sarabia, a pesar de los intentos de Petro por mantenerlos en el equipo. Además, Cepeda no se ha pronunciado sobre otro escándalo: la entrega de títulos falsos por parte de la Fundación San José a funcionarios del gobierno.
¿Un segundo gobierno sin cambios reales?
Mientras Cepeda promete un futuro sin corrupción, su discurso sigue anclado en la defensa del modelo petrista, sin asumir críticas concretas a los errores de la actual administración. Con elecciones presidenciales en el horizonte, el candidato del Pacto Histórico enfrenta el desafío de convencer al electorado de que su eventual gobierno será distinto, en un contexto donde los escándalos han erosionado la credibilidad de la izquierda en el poder.
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