Rustam Nabiev, el alpinista sin piernas que desafía al Everest
Por: Maria Jose Salcedo
30 abril, 2026

Rustam Nabiev, el alpinista ruso que perdió ambas piernas en una avalancha en 2015, se prepara para escribir una nueva página en la historia del himalayismo. Tras coronar el Manaslu (8.163 m) en 2021 usando solo la fuerza de sus brazos, ahora apunta al Everest (8.848 m) sin prótesis, un reto que lo convertiría en el primero en lograrlo. Con la ruta por la cascada del Khumbu ya abierta tras meses de retraso, Nabiev avanza en su fase de aclimatación, superando el Mera Peak (6.470 m) la semana pasada como parte de su preparación.
De la tragedia al desafío extremo
La vida de Nabiev dio un giro radical el 1 de febrero de 2015, cuando una avalancha derrumbó su cuartel en Omsk (Siberia). De los 42 militares atrapados, 23 murieron y él perdió ambas piernas. “No hablo de lo que pasó. Hablo de lo que viene”, declaró en su cuenta de Instagram, donde acumula casi 2,5 millones de seguidores. Sus mensajes, llenos de determinación, resuenan en la comunidad de montaña: “La montaña no mira tus logros. A ella no le importa quién eres. Solo comprueba una cosa: ¿puedes resistirte a ti mismo?”.
Un camino de superación en siete cumbres
Tras refugiarse en el deporte adaptado —probó el hockey sobre hielo—, Nabiev encontró su verdadera pasión en el alpinismo. Su objetivo: completar las Seven Summits (las cumbres más altas de cada continente). Hasta ahora, ha logrado hitos como el Elbrus (Europa, 2020), el Kilimanjaro (África, 2022) y el Aconcagua (Sudamérica, 2023). Pero su mayor desafío llegó con el Manaslu en 2021: 34 días de expedición, 50 horas caminando sobre sus manos y más de 105.000 golpes con piolets. “Casi nadie creía en este proyecto. Sabía que tenía suficiente fuerza”, confesó tras alcanzar la cima, donde admitió: “Tengo mucho miedo a las alturas”.
Everest sin prótesis: el último reto
Si Nabiev logra su objetivo, no será el primer doble amputado en escalar el Everest —Xia Boyu lo hizo en 2018 y Hari Budha Magar en 2023—, pero sí el primero en hacerlo sin prótesis. Hasta hace dos meses, carecía del respaldo económico necesario. Sin embargo, la Asociación Internacional de Boxeo se convirtió en su patrocinador principal, permitiéndole formar equipo y activar los preparativos. Ahora, con la temporada de ascensiones en marcha, el ruso afronta el tramo final: superar los campos de altura antes del ataque a la cumbre.
Un mensaje de resiliencia global
Nabiev no solo busca romper barreras físicas, sino inspirar a millones. Sus redes sociales, donde comparte videos de sus expediciones y reflexiones como “Las montañas no preguntan cómo es lo correcto. Están viendo si llegas o no”, lo han convertido en un símbolo de superación. Mientras el mundo observa su intento, él sigue adelante: “Camino sobre mis brazos. Esto no es natural para los humanos, pero aquí deja de importar”.
Con la ventana de buen tiempo en el Himalaya, el reloj corre. Si Nabiev corona el Everest, entrará en la leyenda del alpinismo. Si no, su historia ya habrá demostrado que los límites solo existen en la mente.
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