Ecuador bombardea campamento de disidencia de las FARC con apoyo de Estados Unidos
Por: Maria Jose Salcedo
7 marzo, 2026

Ecuador llevó a cabo un ataque aéreo contra un campamento de entrenamiento de los Comandos de la Frontera, una disidencia de las FARC, en la provincia amazónica de Sucumbíos, con el respaldo de Estados Unidos. El operativo, confirmado por el presidente ecuatoriano Daniel Noboa, forma parte de una ofensiva contra redes narcotraficantes en la frontera con Colombia y marcó un hito en la cooperación bilateral entre ambos países.
La operación, ejecutada el 6 de marzo, destruyó una estructura utilizada por el grupo armado en una zona ribereña cercana a la frontera. Noboa compartió imágenes del ataque en redes sociales, donde se observa la explosión de la instalación y el despliegue de aeronaves militares. “Destruimos el descanso de Mono Tole, cabecilla de CDF, y área de entrenamiento de narcotraficantes”, afirmó el mandatario, quien vinculó al grupo con actividades ilegales y el asesinato de 11 militares en mayo de 2025.
Según autoridades ecuatorianas, los Comandos de la Frontera operan en zonas limítrofes y están implicados en narcotráfico, minería ilegal y atentados contra fuerzas armadas. La región de Sucumbíos, con su densa vegetación y rutas fluviales, ha sido identificada como un corredor clave para el tráfico de drogas. El ataque contó con apoyo logístico y técnico de Estados Unidos, incluyendo drones, aeronaves y coordinación estratégica.
Cooperación internacional y respuestas oficiales
El Pentágono confirmó la participación estadounidense tras una solicitud del gobierno ecuatoriano. Sean Parnell, portavoz del Departamento de Defensa, destacó que la operación forma parte de la lucha contra “redes narcoterroristas” y resaltó la colaboración bilateral. Por su parte, el secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, celebró la acción en redes sociales, asegurando que reflejaba la determinación de ambos países contra el crimen transnacional.
El Comando Sur de Estados Unidos calificó el operativo como “exitoso”, mientras que Ecuador destacó el fortalecimiento de su capacidad militar gracias al apoyo internacional. “Hoy Estados Unidos es un aliado clave en esta lucha”, afirmó el Ministerio de Defensa ecuatoriano, que resaltó la importancia de cerrar rutas de mafias que operan en zonas fronterizas.
El bombardeo incluyó fases de reconocimiento con drones y aeronaves, seguido de ataques aéreos precisos. Tras el ataque, unidades militares inspeccionaron el lugar y hallaron armas y evidencia de operaciones del grupo. Noboa destacó que el objetivo era eliminar infraestructura clave para el entrenamiento de narcotraficantes, reduciendo su capacidad operativa en la región.
La operación surge en un contexto de intensificación de acciones contra grupos armados tras el asesinato de 11 soldados en 2025, atribuido a los Comandos de la Frontera. Ecuador ha señalado que el narcotráfico y la minería ilegal son amenazas que requieren respuestas conjuntas, y este ataque representa un paso en esa dirección.
Mientras Ecuador celebra el éxito del operativo, analistas destacan los riesgos de una escalada en la región. La presencia de grupos disidentes de las FARC y el apoyo internacional generan debates sobre la efectividad de estrategias militares frente al narcotráfico. Sin embargo, el gobierno ecuatoriano insiste en que la cooperación con EE.UU. es esencial para enfrentar amenazas que trascienden las fronteras.
Este ataque no solo marca un hito en la lucha contra el crimen organizado, sino que también refuerza la alianza entre Ecuador y Estados Unidos en una zona estratégica para el control del narcotráfico. Mientras las autoridades ecuatorianas evalúan los resultados, la región sigue en alerta ante la presencia de grupos armados que operan en la selva amazónica.
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