Científicos transforman bacterias en “cazadores de tumores”: un avance prometedor contra el cáncer

Por: becquerel

24 marzo, 2026

Científicos transforman bacterias en "cazadores de tumores": un avance prometedor contra el cáncer

Un equipo de investigadores en China ha logrado modificar genéticamente una bacteria probiótica para que produzca fármacos anticancerígenos y ataque tumores en ratones, abriendo una nueva vía terapéutica contra el cáncer. El estudio, publicado en PLOS Biology el 17 de marzo de 2026, demuestra por primera vez que la Escherichia coli Nissle 1917 (EcN) —una cepa segura para humanos— puede ser reprogramada para sintetizar Romidepsina, un medicamento ya aprobado por la FDA, y dirigir su acción hacia células cancerosas.

De enemigo a aliado: bacterias como armas contra el cáncer

Aunque las bacterias suelen asociarse con infecciones, su potencial terapéutico ha sido explorado en los últimos años. En esta ocasión, los científicos del Instituto de Genómica de Pekín (China) aprovecharon las propiedades de la E. coli Nissle 1917, un probiótico común en el intestino humano, para convertirla en una “fábrica móvil” de fármacos. Mediante técnicas de ingeniería genética, insertaron genes que permiten a la bacteria producir Romidepsina, un compuesto que inhibe el crecimiento de células tumorales.

Los resultados en ratones fueron alentadores: la bacteria modificada logró sintetizar el fármaco in situ, es decir, directamente en el tumor, evitando efectos secundarios en tejidos sanos. “Este enfoque podría revolucionar la terapia contra el cáncer, ya que permite una administración precisa y personalizada”, explicó el Dr. Li Wei, líder del estudio.

¿Cómo funciona esta terapia bacteriana?

La estrategia se basa en tres pilares:

  1. Selección de la bacteria: La E. coli Nissle 1917 es ideal por su biocompatibilidad y capacidad para colonizar tejidos tumorales.
  2. Modificación genética: Se introdujeron genes que codifican para la producción de Romidepsina, un inhibidor de histona deacetilasa (HDAC) ya utilizado en linfomas.
  3. Liberación controlada: La bacteria se administra por vía oral o intravenosa y se dirige selectivamente a los tumores, donde libera el fármaco.

Aunque los experimentos se realizaron en modelos animales, los investigadores destacan que la EcN es segura para humanos y ya se usa en probióticos comerciales. “Este es un primer paso hacia terapias más eficaces y menos invasivas”, afirmó el Dr. Wei.

Desafíos pendientes: eficacia y seguridad en humanos

A pesar del optimismo, el estudio advierte que aún faltan pruebas clínicas en humanos. Entre los retos más urgentes están:

  • Eliminación de la bacteria: Tras cumplir su función, la EcN modificada debe ser eliminada del organismo sin dejar residuos.
  • Efectos secundarios: Aunque la Romidepsina es segura en dosis controladas, su producción in vivo podría generar reacciones imprevistas.
  • Escalabilidad: Los resultados en ratones no garantizan el mismo éxito en humanos, donde los tumores son más complejos.

Los científicos planean realizar ensayos preclínicos en primates antes de avanzar a pruebas en pacientes. “Nuestro objetivo es desarrollar una terapia que combine la precisión de la ingeniería genética con la eficacia de los fármacos tradicionales”, señaló el equipo.

El cáncer en cifras: una carrera contra el tiempo

El cáncer sigue siendo una de las principales causas de muerte en el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2022 se registraron 19,3 millones de nuevos casos y 9,7 millones de muertes, con proyecciones alarmantes: para 2050, los casos podrían aumentar un 77% debido al envejecimiento poblacional y factores ambientales.

En este contexto, terapias innovadoras como la desarrollada en China podrían marcar un antes y después. “Si logramos validar este método, estaríamos ante una herramienta clave para combatir tumores resistentes a tratamientos convencionales”, declaró la Dra. María González, oncóloga del Hospital Sant Pau (Barcelona).

Futuro de la medicina bacteriana

Este avance se suma a otras investigaciones que exploran el uso de microorganismos en oncología, como bacterias modificadas para activar el sistema inmunitario o transportar fármacos. Aunque aún es pronto para cantar victoria, el estudio chino representa un paso crucial hacia terapias más personalizadas y menos tóxicas.

Mientras tanto, los científicos insisten en la necesidad de inversión en investigación y regulación clara para acelerar la transición de estos hallazgos a la clínica. “El cáncer no espera, y cada avance cuenta”, concluyó el Dr. Wei.