Exmilitares revelan alianzas entre el Ejército Nacional y las AUC en la masacre de La Resbalosa
Por: Maria Jose Salcedo
25 abril, 2026

En la segunda audiencia de comparecencia ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), varios exuniformados del Ejército Nacional confirmaron la existencia de una estrecha colaboración con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) para perpetrar la masacre de La Resbalosa, ocurrida en la comunidad de San José de Apartadó. Los testimonios, presentados bajo la presidencia del magistrado Pedro Díaz Romero, también revelaron que, en años anteriores, soldados y paramilitares organizaron una celebración en la finca conocida como “El Club”, el mismo lugar donde, en 2004, fue asesinado el líder paramilitar Carlos Castaño.
Hechos principales
- Alianza operativa: Los comparecientes describieron cómo las unidades militares de la zona mantenían contactos directos con las AUC, llegando a que algunos soldados “dejaran de ser soldados para ser paramilitares”.
- Masacre de La Resbalosa: En la primera diligencia, los militares admitieron haber seguido a un guía paramilitar que señalaba la presencia de guerrilleros, lo que les impidió intervenir cuando ocho personas, entre ellas cuatro menores, fueron asesinadas.
- Fiesta en la finca: Alejandro Jaramillo Giraldo, exsoldado, detalló que, en 1999, se celebró una reunión del Día de la Madre en la finca “El Club”, ubicada a 20 minutos del batallón Vélez, en San Pedro de Urabá. Esa misma propiedad sería el escenario del homicidio de Carlos Castaño años después.
- Financiamiento de las AUC: Jaramillo también señaló que ganaderos locales aportaban recursos a los grupos paramilitares, y que él y otros soldados pasaron varios meses custodiando a uno de esos benefactores, sin realizar operaciones ofensivas.
Declaraciones de los comparecientes
Jorge Humberto Milanés Vega, exsubteniente, explicó que solicitó su retiro tras la masacre porque “no quería volver a estar en esas circunstancias”. Describió una noche “larga, incómoda y diferente” en la que los paramilitares llegaron a la vivienda con “carne animal”, un detalle que, según él, evidencia la convivencia entre militares y guerrilleros de la AUC.
Alejandro Jaramillo Giraldo, quien fue convencido de que las comunidades atacadas eran “guerrilleros que suministraban información a las FARC”, relató que la cercanía entre ambos actores le llevó a considerar al sector como su “enemigo”. Su testimonio incluye la frase del suboficial que lo recibió: “Esta unidad no se puede mover de acá por orden expresa del comandante del batallón porque nosotros estamos aquí prestándole la seguridad a un ganadero”.
Contexto y repercusión
La audiencia, que el magistrado Díaz Romero describió como un espacio para “avanzar hacia una verdad plena”, busca esclarecer los vacíos que aún persisten en la investigación de la masacre y contribuir a la reparación integral de las víctimas. La JEP ha reiterado que la colaboración entre el Ejército y las AUC constituye una violación grave de los derechos humanos y un obstáculo para la reconciliación nacional.
El caso de Carlos Castaño, líder histórico de las AUC, cobra relevancia al vincularse con la finca donde se celebró la fiesta militar. Su muerte, ocurrida en 2004, había sido considerada un punto de inflexión en la desarticulación de los grupos paramilitares. Ahora, los testimonios revelan que la misma ubicación sirvió como escenario de convivencia entre fuerzas estatales y grupos ilegales.
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