Expresidente Uribe acusa a Petro y Cepeda de instigar el asesinato de Miguel Uribe; el senador exige pruebas
Por: becquerel
22 marzo, 2026

Un nuevo capítulo de tensiones políticas y judiciales se abrió en Colombia tras las declaraciones del expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien acusó al presidente Gustavo Petro y al senador Iván Cepeda de ser posibles instigadores del asesinato de Miguel Uribe Turbay. Uribe, en un mensaje cargado de polémica, cuestionó la falta de avances en la identificación de los responsables intelectuales del magnicidio, que según confesiones recientes, habría sido ordenado por un exgestor de paz de la Segunda Marquetalia.
En un tono directo, el exmandatario lanzó interrogantes que reavivaron el debate público: “¿Y dónde están los instigadores? ¿Cuánto instigó Petro? ¿Cuánto instigó Cepeda?”. Sus palabras, difundidas en redes sociales y medios de comunicación, apuntan a señalar una posible responsabilidad política en el crimen, aunque sin presentar pruebas concretas. Uribe insistió en que este aspecto debe ser investigado con urgencia, advirtiendo sobre la gravedad del momento que vive el país.
Cepeda exige sustento legal a Uribe
La reacción del senador Iván Cepeda no se hizo esperar. En un comunicado público, exigió al exmandatario que presente ante la justicia las pruebas que respalden sus acusaciones. “Le solicito, a la mayor brevedad, que presente ante la justicia las pruebas que sustenten la acusación que ha formulado en mi contra”, declaró Cepeda, quien subrayó que en un Estado de derecho, los señalamientos sin fundamento no pueden quedar en meras insinuaciones.
El senador también advirtió sobre el impacto de este tipo de declaraciones en el debate público: “Colombia merece verdad, rigor y respeto por la vida democrática, no la propagación de señalamientos sin sustento ni la incitación al odio”. Su respuesta refleja la polarización que rodea el caso, en un contexto donde las acusaciones cruzadas entre figuras políticas han escalado.
Confesión clave y vacíos en la investigación
El intercambio se produce en un momento crítico del proceso judicial, tras la confesión de alias El Viejo, condenado por su participación en el crimen, quien aseguró que la orden habría provenido de la Segunda Marquetalia. Sin embargo, la identificación de todos los responsables —incluidos los posibles instigadores— sigue siendo una incógnita.
Las autoridades continúan trabajando en el caso, pero la falta de avances en la identificación de los instigadores ha generado desconfianza en sectores políticos y sociales. Mientras tanto, el país permanece atento a los desarrollos judiciales, que podrían revelar conexiones más profundas entre el crimen y actores políticos.
Tensiones políticas en un caso sin resolver
El asesinato de Miguel Uribe Turbay, ocurrido en [lugar del crimen], conmocionó al país por su crudeza y por las implicaciones que podría tener en la estabilidad política. La Segunda Marquetalia, grupo disidente de las FARC, ha sido señalado como el brazo ejecutor, pero las acusaciones de Uribe apuntan a un nivel superior de responsabilidad.
Este caso no solo reaviva heridas del conflicto armado, sino que también expone las tensiones entre el gobierno de Petro y la oposición, liderada por Uribe. La falta de transparencia en las investigaciones y las acusaciones sin pruebas han profundizado la desconfianza en las instituciones.
Mientras las autoridades avanzan en la recolección de pruebas, el país espera respuestas claras. La exigencia de Cepeda a Uribe por sustentar sus afirmaciones refleja la necesidad de rigor en el debate público. Sin embargo, el caso sigue abierto, y las preguntas sobre los instigadores del crimen persisten.
En un escenario donde la polarización política amenaza con opacar la búsqueda de justicia, la sociedad colombiana reclama claridad. ¿Lograrán las investigaciones revelar la verdad completa? El tiempo lo dirá, pero por ahora, las acusaciones y contraacusaciones solo añaden más incertidumbre a un caso que ya ha marcado un antes y un después en la historia reciente del país.
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