Trump extiende 10 días más su ultimátum a Irán

Por: becquerel

27 marzo, 2026

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (imagen de archivo) Foto: Jim Watson/AFP vía dw}

Washington, 27 de marzo de 2026 — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a posponer por 10 días más su amenaza de atacar la infraestructura eléctrica iraní, esta vez hasta el 6 de abril, en un movimiento que mezcla señales de diálogo con advertencias de fuerza. Mientras la Casa Blanca insiste en que las conversaciones avanzan, Teherán exige condiciones claras para un cese de hostilidades, en medio de un escenario regional cada vez más tenso.

Trump anunció en su plataforma Truth Social que, a petición del Gobierno iraní, suspendía el plazo para destruir las centrales eléctricas de Irán hasta el lunes 6 de abril a las 20:00 hora de Washington (00:00 del martes 7 en Irán). El mandatario justificó la prórroga argumentando que las negociaciones “van muy bien”, pese a las críticas de medios y analistas que cuestionan la transparencia del proceso.

El origen de esta escalada se remonta al pasado sábado 22 de marzo, cuando Trump dio a Irán 48 horas para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz o enfrentar ataques contra sus plantas energéticas. Sin embargo, el lunes 24 de marzo, el plazo se amplió cinco días, y ahora se extiende nuevamente, generando dudas sobre si se trata de una táctica de presión o de un verdadero avance diplomático.

El enviado especial de Trump, Steve Witkoff, reveló que Washington presentó a Irán un plan de 15 puntos para un cese de hostilidades, transmitido a través de Pakistán como mediador. Según Witkoff, hay “fuertes indicios” de que un acuerdo podría materializarse, aunque no detalló su contenido.

La respuesta iraní, según la agencia Tasnim (vinculada a la Guardia Revolucionaria), incluye cinco condiciones clave:

  1. Fin de los ataques de EE.UU. e Israel contra Irán y sus aliados regionales (como Hezbolá en Líbano).
  2. Garantías de que ni Washington ni Tel Aviv reanudarán las hostilidades.
  3. Reparaciones financieras por los daños causados.
  4. Reconocimiento de la soberanía iraní sobre el estrecho de Ormuz.

Mientras tanto, Trump alternó en una reunión televisada entre amenazas de “aniquilar” a Irán y declaraciones sobre una supuesta disposición de Teherán a capitular. “Quieren un acuerdo porque están hechos polvo”, afirmó, comparando la situación con el caso de Venezuela, donde EE.UU. logró controlar el petróleo tras la caída de Nicolás Maduro.

Tensión en el Golfo: Ataques, muertes y escalada de precios

La retórica belicosa de Trump coincide con una oleada de violencia regional:

  • Israel bombardeó objetivos en Isfahán, el sur de Irán y la frontera con Afganistán, incluyendo un ataque que, según fuentes israelíes, eliminó al almirante Alireza Tangsiri, jefe de la Marina de los Guardianes de la Revolución, acusado de bloquear Ormuz.
  • En el Líbano, el ejército israelí intensificó los ataques contra Hezbolá, dejando más de 1.000 muertos y un millón de desplazados desde el 2 de marzo. Beirut anunció que llevará el caso al Consejo de Seguridad de la ONU por violaciones a su soberanía.
  • En el Golfo Pérsico, dos personas murieron en Abu Dabi por restos de un misil balístico iraní interceptado, mientras drones impactaron en Arabia Saudita y Kuwait, países acusados por Irán de servir como bases para operaciones estadounidenses.

Los mercados reaccionaron con alza en los precios del petróleo: el barril de Brent cerró en 108,01 dólares, rozando los 110 dólares por primera vez desde el desplome del lunes pasado.

¿Diálogo real o guerra de desgaste?

Analistas consultados señalan que la estrategia de Trump combina gestos diplomáticos con presión militar, una táctica que podría buscar desgastar a Irán antes de una eventual negociación. Sin embargo, la falta de detalles concretos y las declaraciones contradictorias de ambas partes alimentan el escepticismo.

Mientras tanto, la oposición israelí, liderada por Yair Lapid, criticó al gobierno de Benjamin Netanyahu por una guerra “sin estrategia ni recursos suficientes”, en un contexto donde el ejército hebreo solicita refuerzos para el frente libanés.

Con el reloj en marcha hasta el 6 de abril, el mundo observa si este nuevo aplazamiento es el preludio de un acuerdo o simplemente otra fase en una crisis que ya ha dejado un rastro de destrucción y tensión global.