Remesas superan por primera vez a la Inversión Extranjera Directa en Colombia

Por: Maria Jose Salcedo

28 abril, 2026

Remesas superan por primera vez a la Inversión Extranjera Directa en Colombia

Las remesas se consolidan como el principal motor de divisas en Colombia, superando incluso a la Inversión Extranjera Directa (IED) en 2026, un hito sin precedentes en las últimas dos décadas.

Según datos oficiales, en el primer trimestre del año, los envíos de dinero de colombianos en el exterior alcanzaron US$3.346 millones, un 6,9% más que en el mismo periodo de 2025 y un 86,8% superior a los US$1.791 millones registrados en 2020.

Este crecimiento refleja no solo la resiliencia de los flujos migratorios, sino también una dependencia estructural de la economía colombiana de estos ingresos, que, aunque estabilizan el consumo, no generan desarrollo productivo a largo plazo.

Un récord histórico: remesas baten a la IED

El contraste es revelador: mientras las remesas sumaron US$3.346 millones en los primeros tres meses de 2026, la IED apenas alcanzó US$2.129 millones, lo que significa que los envíos de migrantes fueron 1,57 veces mayores. Este fenómeno, analizado por expertos, marca un punto de inflexión en la economía colombiana, donde los flujos privados superan por primera vez a los capitales externos con vocación de permanencia.

Felipe Cuadros, analista macroeconómico de Alianza Valores y Fiduciaria, advierte que este nuevo máximo confirma una “fase de mayor dependencia estructural” de las remesas. “Actúan como un estabilizador externo: sostienen el consumo de los hogares, mejoran la cuenta corriente y aportan divisas en momentos de estrés”, explica. Sin embargo, también señala un riesgo clave: “Aumenta la dependencia de ingresos que no están vinculados a la productividad interna de la economía”.

Consumo vs. desarrollo: el dilema de las remesas

A diferencia de la IED —que financia proyectos empresariales, genera empleo y transfiere tecnología—, las remesas son transferencias privadas que impactan principalmente en el consumo inmediato de los hogares. César Tamayo, decano de Economía de la Universidad Eafit, lo resume con crudeza: “Es una fuente interesante de dólares, pero no por buenas razones. No quisiéramos que los colombianos tengan que salir a buscar futuro por fuera”.

Aunque estos flujos son relativamente estables mientras la economía global no enfrente recesiones profundas, Tamayo advierte sobre su vulnerabilidad: “Si el ciclo económico de EE. UU. y Europa se deteriora, especialmente en sus mercados laborales, estos ingresos podrían volverse inestables”. Un escenario que pondría en jaque la estabilidad macroeconómica del país.

La migración como motor de las remesas

El crecimiento de las remesas no es casualidad. Entre 2022 y 2024, Colombia vivió una ola migratoria histórica: cerca de 1,33 millones de personas abandonaron el país de forma definitiva, con un pico de 547.000 salidas netas en 2022, según datos del DANE. Mauricio Salazar, director del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana, lo vincula directamente: “Tener más divisas puede mitigar choques externos, pero no es positivo que esta mayor dependencia esté acompañada de un aumento en el número de personas fuera del país en busca de mejores condiciones laborales”.