La profesión que nació con el MeToo y está cambiando las escenas íntimas del cine y las series
Por: Maria Jose Salcedo
2 noviembre, 2026

¿Quién decide hasta dónde puede llegar una escena de sexo en una película? ¿Cómo se garantiza que un actor no tenga que hacer algo que le incomoda frente a las cámaras? Hasta hace pocos años, estas situaciones podían quedar en manos de la improvisación o de acuerdos informales entre directores e intérpretes. Hoy, una nueva profesión está transformando esa realidad: la coordinación de intimidad.
Impulsada por los cambios que desencadenó el movimiento MeToo, esta figura se ha consolidado en los últimos cinco años en la industria audiovisual española, donde cada vez más producciones incorporan especialistas encargados de planificar las escenas íntimas, establecer límites y garantizar que las decisiones creativas respeten los acuerdos con los actores.
Lucía Delgado y Tábata Cerezo, dos de las pioneras de esta profesión en España, explicaron a Europa Press que su aparición está directamente relacionada con la conversación que abrió el MeToo sobre el acoso, las condiciones laborales y las relaciones de poder en el entretenimiento.
“Su aparición va ligada de forma innegable al MeToo”, aseguró Delgado, quien destacó que esta transformación también ha permitido cuestionar prácticas que durante años se consideraron normales en los rodajes.
¿Qué hace un coordinador de intimidad?
Su trabajo consiste en acordar previamente los límites de desnudez y contacto físico, coreografiar los movimientos y ensayar las secuencias para evitar improvisaciones que puedan generar incomodidad.
También facilita la comunicación entre los intérpretes y la dirección, creando condiciones para que los actores puedan expresar sus límites sin sentirse presionados por las jerarquías de una producción.
“Como actrices, antes de que la coordinación de intimidad existiera siquiera, habíamos vivido y comentado con compañeras y compañeros el vacío que había alrededor del contenido íntimo”, recordó Delgado.
Las especialistas aclaran que su labor no se limita a escenas sexuales ni está dirigida exclusivamente a proteger a las mujeres. Cualquier intérprete puede experimentar situaciones de vulnerabilidad durante una grabación.
De Netflix a casi 200 producciones en España
Delgado y Cerezo comenzaron a ejercer esta profesión después de formarse mediante un programa impulsado por Netflix, cuando la coordinación de intimidad todavía era poco conocida en España.
Cinco años después, aseguran haber participado en cerca de 200 producciones, entre ellas las series Élite, Todas las veces que nos enamoramos, Smiley, Respira y Superstar.
También trabajaron en La bola negra, película de Los Javis, incorporándose desde la preproducción para adaptar las escenas a la propuesta artística de sus directores.
Aunque reconocen que no todas las secuencias requieren la presencia de un coordinador durante el rodaje, consideran fundamental establecer previamente los acuerdos y límites entre los participantes.
La profesión también enfrenta resistencias dentro del sector. Uno de los cineastas que ha expresado dudas sobre su utilidad es Pedro Almodóvar, con quien Cerezo manifestó su interés en colaborar para mostrarle las ventajas de esta metodología.
El cambio de fondo va mucho más allá de cómo se filma una escena de sexo: está transformando quién tiene voz y poder de decisión dentro de un rodaje. Lo que durante décadas pudo asumirse como una exigencia del oficio hoy comienza a discutirse, planificarse y acordarse.
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