Venezuela eleva su producción petrolera a 1,23 millones de barriles diarios, máximo desde 2019

Por: Redacción Paragrafo

26 agosto, 2026

El Gobierno de Delcy Rodríguez atribuye el repunte a nuevas inversiones, acuerdos en el sector energético y una mayor apertura al capital extranjero. La producción aumentó casi 30% entre enero y julio.

Venezuela alcanzó una producción de 1,23 millones de barriles de petróleo diarios, el nivel más alto desde febrero de 2019, según anunció este lunes la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. El Gobierno sostiene que el crecimiento refleja la recuperación de la industria petrolera y la llegada de nuevas inversiones a uno de los sectores estratégicos de la economía nacional.

Durante un mensaje a la nación, Rodríguez afirmó que Caracas ha firmado cerca de 50 acuerdos para impulsar inversiones en más de 76 áreas productivas de hidrocarburos. La mandataria aseguró que la producción petrolera no se detuvo pese a la emergencia provocada por los terremotos registrados dos meses atrás, que dejaron al menos 6.509 muertos, según las cifras citadas por el Ejecutivo.

“Venezuela necesita inversión, tecnología, financiamiento, mercados, cooperación”, declaró Rodríguez al referirse a la nueva etapa de apertura económica promovida por su Gobierno.

La producción petrolera creció casi 30% en siete meses

De acuerdo con cifras oficiales, la producción de crudo venezolano pasó de 924.000 barriles diarios en enero a cerca de 1,2 millones en julio, lo que representa un aumento del 29,8%. El resultado supone una recuperación frente a los mínimos registrados durante los últimos años, marcados por sanciones internacionales, restricciones financieras, falta de mantenimiento y deterioro operativo.

El repunte también se produce en medio de un cambio en la política económica de Caracas, que busca atraer capital extranjero hacia sectores como el petróleo, la minería y la electricidad. La administración de Rodríguez ha presentado la inversión internacional como una herramienta para recuperar la capacidad productiva y modernizar la infraestructura energética.

En enero, el Parlamento venezolano aprobó una reforma a la ley de hidrocarburos orientada a incentivar la participación de empresas extranjeras. El cambio representa un giro frente al modelo aplicado durante la etapa de Hugo Chávez, cuando el Estado amplió su control sobre la industria petrolera y redujo el margen de participación privada.

Rodríguez aseguró que el país comenzó a restablecer relaciones con organismos como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. También destacó la recuperación de vínculos diplomáticos, económicos y consulares con distintos países.

La apertura ocurre mientras Washington flexibiliza algunas sanciones relacionadas con la actividad petrolera venezolana. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó recientemente que a Venezuela le “está yendo mejor que nunca con el petróleo” y señaló que su país está obteniendo una parte del crudo venezolano.

Para Caracas, aumentar la extracción representa una vía para elevar los ingresos fiscales, captar divisas y mejorar su capacidad de financiamiento. Sin embargo, analistas advierten que sostener el crecimiento dependerá de inversiones continuas, estabilidad regulatoria y disponibilidad de tecnología y personal especializado.

La presidenta encargada afirmó que Venezuela acumula 21 trimestres consecutivos de expansión económica, aunque reconoció que todavía queda camino por recorrer para superar el impacto de años de sanciones y restricciones.

Además del petróleo, el Gobierno destacó una reducción de la brecha entre el tipo de cambio oficial y el mercado libre, que habría pasado de casi 30% a 12,3% en los últimos dos meses. También anunció medidas para simplificar trámites, ampliar los servicios digitales y mejorar la gestión estatal.

Con una producción de 1,23 millones de barriles diarios, Venezuela recupera una posición que no alcanzaba desde 2019. El principal reto será transformar este avance petrolero en una recuperación económica sostenida y en una industria capaz de competir de forma estable en el mercado internacional.