Extraditado a EE. UU. un colombiano por lavar millones para carteles mexicanos usando criptomonedas

Por: Redacción Paragrafo

5 agosto, 2026

Nilson Sneyder Vásquez Duarte, alias “El Sobri” o “Sobrino”, un bogotano de 35 años, fue extraditado el pasado 31 de julio a Estados Unidos junto a otros cinco colombianos, acusado de integrar una red que lavó millones de dólares para carteles mexicanos mediante criptomonedas y un sofisticado sistema de ocultamiento de efectivo. Su captura, en mayo de 2025 en Melgar (Tolima), fue el resultado de un operativo conjunto entre la Fiscalía, el Gaula Militar de Cundinamarca y unidades de inteligencia del Ejército.

Según documentos judiciales del Distrito Sur de Florida, a los que tuvo acceso EL TIEMPO, Vásquez Duarte habría coordinado el traslado de ganancias millonarias del narcotráfico —provenientes de la venta de fentanilo, cocaína, heroína y metanfetamina— hacia México y otros países, utilizando un esquema que combinaba dinero en efectivo, criptomonedas y métodos de identificación anónimos. Las autoridades estadounidenses lo señalan como pieza clave en la logística financiera de organizaciones criminales mexicanas, que, según el Departamento del Tesoro de EE. UU., introdujeron “grandes cantidades” de drogas en ese país.

Un sistema de lavado con criptomonedas y “tokens” de dólar

La investigación revela que la red operaba en dos frentes: por un lado, mensajeros transportaban entre 50.000 y 500.000 dólares en efectivo, ocultos en compartimientos secretos de vehículos, y recibían comisiones del 2 % al 5 % por cada envío. Por otro, convertían esos fondos en criptomonedas para dificultar su rastreo, utilizando intermediarios en el mercado negro de activos digitales.

Uno de los mecanismos más llamativos era el uso de “tokens”: los integrantes de la organización se identificaban mediante fotografías de billetes de un dólar con su número de serie impreso. Cuando llegaba el momento de la entrega, el receptor debía mostrar el billete físico con el mismo número de serie para validar la transacción, sin necesidad de revelar identidades. Este sistema, según el expediente, evitaba que los miembros de la red se conocieran entre sí, reduciendo riesgos de filtraciones.

Las autoridades estadounidenses documentaron un encuentro clave en marzo de 2022 en Pembroke Pines (Florida), donde Vásquez Duarte se reunió con un familiar y otro colaborador para planificar nuevos envíos. El operativo fue seguido por agentes federales, y días después, al interceptar el vehículo en el que se movilizaba, encontraron 451.000 dólares escondidos en compartimientos que iban desde la rueda de repuesto hasta la consola central.

Además, en el teléfono celular incautado se hallaron conversaciones con direcciones, pagos y cuotas para movilizar los recursos, elementos que fueron incorporados como pruebas en el proceso judicial. Estos hallazgos reforzaron la teoría de que la red operaba con un alto grado de organización y sofisticación.

La investigación periodística también estableció que, en junio de 2021, Vásquez Duarte constituyó en Bogotá una empresa dedicada a actividades financieras y abrió un local comercial llamado Arroz y Son. Sin embargo, las autoridades colombianas continúan verificando si adquirió otros bienes o negocios con recursos provenientes del presunto lavado de activos.

El extraditado registraba además procesos por violencia intrafamiliar, lo que añade otro capítulo a su historial delictivo. Con su traslado a EE. UU., deberá responder por cargos de narcotráfico y lavado de dinero, mientras las autoridades estadounidenses profundizan en el alcance de esta red financiera, que, según sus estimaciones, permitió mover las ganancias de carteles mexicanos dedicados al tráfico de estupefacientes.

El caso de Vásquez Duarte se enmarca en un contexto de creciente preocupación en EE. UU. por el flujo de drogas sintéticas como el fentanilo, cuya producción y distribución han sido atribuidas a carteles mexicanos. Según datos de la DEA, estas organizaciones han diversificado sus métodos de lavado, incorporando criptomonedas y sistemas de ocultamiento para evadir los controles financieros internacionales.

Mientras tanto, en Colombia, la extradición de “El Sobri” se suma a una serie de capturas de capos extranjeros entre 2025 y 2026, reflejando los esfuerzos conjuntos entre ambos países para desmantelar redes transnacionales. Sin embargo, el caso también evidencia los desafíos que enfrentan las autoridades para rastrear el dinero del narcotráfico en la era digital.

Con información de EL TIEMPO y documentos judiciales de EE. UU.