Keiko Fujimori asume este martes la presidencia de Perú

Por: Redacción Paragrafo

28 julio, 2026

La líder derechista Keiko Fujimori jurará este martes como presidenta de Perú, marcando el retorno del fujimorismo al poder tras una ajustada victoria electoral en junio. Con la promesa de gobernar con mano de hierro, la administradora de 51 años enfrentará dos desafíos inmediatos: la peor crisis de inseguridad ciudadana en décadas y el fenómeno climático El Niño, que los meteorólogos catalogan como el más devastador desde 1998.

Fujimori, hija del expresidente autócrata Alberto Fujimori (1990-2000), ganó los comicios por menos de 50.000 votos frente al izquierdista Roberto Sánchez, luego de perder tres balotajes consecutivos. Su victoria consolida una ola de gobiernos de derecha en Latinoamérica alineados con el presidente estadounidense Donald Trump. A la ceremonia de juramentación asistirán mandatarios como Javier Milei (Argentina), José Antonio Kast (Chile) y Daniel Noboa (Ecuador), entre otros.

Una agenda de seguridad implacable

La inseguridad es la principal preocupación de los peruanos. Los homicidios pasaron de 1.000 en 2018 a 2.600 en 2025, mientras que las denuncias por extorsión se dispararon de 3.200 a 26.500. Para contener esta ola, Fujimori propone allanamientos en zonas peligrosas, expulsiones de migrantes indocumentados, tribunales anónimos y el retiro de Perú de la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Estas medidas evocan el estilo autoritario de su padre, quien cerró el Congreso con militares y fue condenado por violaciones de derechos humanos.

“Va a ser una réplica del padre”, advierte César Fuentes, un jubilado de 80 años que teme abusos. Sin embargo, Nelly Vega, ama de casa de 68 años, respalda las promesas: “Estamos en un país con mucho terror, nos va a llevar a algo mejor”.

El reto de gobernar en medio de la desconfianza

A pesar de su triunfo, Fujimori no convence a todos. Su partido, Fuerza Popular, ha sido una fuerza clave en la inestabilidad política que ha llevado a Perú a tener ocho presidentes desde 2016, la mayoría destituidos o renunciantes por presión del Congreso, donde el fujimorismo ha dominado. “Hay muchas expectativas de que se ilumine y haga un buen gobierno, pero con su accionar como opositora las esperanzas no son buenas”, dice Marcia Ángeles, trabajadora independiente de 31 años.

El analista Jeffrey Radzinsky, director de la consultora GFP, señala que el fujimorismo tiene “arraigo popular” y una presencia dinámica, incluso en la oposición. En el Congreso, la bancada de Fuerza Popular es la más numerosa, pero no alcanza mayoría absoluta, lo que obligará a Fujimori a construir coaliciones para garantizar la gobernabilidad.

El fenómeno El Niño: otra prueba de fuego

Además de la inseguridad, la presidenta deberá gestionar el impacto de El Niño, con lluvias y sequías extremas que amenazan la economía peruana, una de las más estables de la región. El politólogo Arturo Maldonado, de la Pontificia Universidad Católica del Perú, advierte que si no responde “de manera eficiente” para prevenir desastres y crisis agrícolas, “eso va a generar un descontento social fuerte”.

Fujimori ha planteado una “reconciliación nacional” para superar la polarización, pero el camino es incierto. Su mandato se extiende hasta 2031, y la mirada de América Latina estará puesta en cómo una líder que divide a los peruanos enfrenta los mismos fantasmas que definieron a su padre: entre la mano dura y los derechos humanos, entre la estabilidad y la controversia.