Ecopetrol pierde oportunidad de US$12.000 millones por veto de Petro al fracking en EE.UU.

Por: Redacción Paragrafo

5 mayo, 2026

Las bolsas del mundo se desploman y el petróleo se dispara por la guerra en Oriente Medio

La decisión del presidente Gustavo Petro de bloquear la compra de activos de CrownRock por parte de Ecopetrol, valorada en hasta US$12.000 millones en el mercado actual, ha reavivado el debate sobre el costo económico de las posturas ideológicas en la política energética colombiana. El proyecto, conocido como “Oslo”, habría permitido a la petrolera estatal aumentar su producción en 65.000 barriles diarios, elevar sus reservas probadas en un 9% y aportar el 14% de sus utilidades, según estimaciones de analistas.

La operación, que contemplaba la adquisición del 49% de los activos operados por Occidental Petroleum (Oxy) en la cuenca del Permian (EE.UU.), fue descartada en agosto de 2024 tras una reunión extraordinaria en Santander, donde Petro vetó el acuerdo por su oposición al fracking, técnica en la que Ecopetrol tiene experiencia desde 2019. Aunque el proyecto contaba con avales técnicos, financieros y regulatorios, la intervención presidencial lo frenó, generando tensiones internas y la renuncia de algunos directivos.

Una oportunidad perdida en un contexto de precios récord

Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia de Alianza Valores y Fiduciaria, calificó la decisión como un “error histórico”. Según sus cálculos, si el petróleo hubiera seguido su tendencia alcista (de US$70 a US$120 por barril), los activos de CrownRock habrían valido entre US$7.200 millones y US$12.000 millones, casi 12 veces más que el valor inicial estimado (US$3.600 millones). “Es como si el Banco de la República hubiera dejado de comprar oro en su momento, pero multiplicado por seis”, comparó Campos.

El proyecto no solo prometía beneficios económicos. Los activos en EE.UU. tenían un perfil de emisiones de carbono menor que varios campos colombianos, lo que alineaba con los objetivos de sostenibilidad del Gobierno. Sin embargo, la negativa presidencial respondió a una postura ideológica, no técnica, según críticos.

Tensiones internas y denuncia por “descapitalización”

El veto presidencial no solo frustró un negocio millonario, sino que profundizó las divisiones en Ecopetrol. Fuentes cercanas a la junta directiva revelaron que la decisión generó la salida de técnicos que defendían la viabilidad del proyecto. Además, el sindicato Utipec denunció ante la SEC de EE.UU. y Wall Street una supuesta descapitalización de la empresa, atribuida a la política de no firmar nuevos contratos de exploración.

Según la denuncia, la acción de Ecopetrol ha caído un 5,97% en el último mes, cotizando en US$14,03. La Utipec advierte que, sin exploración, la petrolera perderá capacidad para financiar su propia transición energética. “El Gobierno prioriza objetivos políticos sobre la sostenibilidad técnica, poniendo en riesgo el patrimonio de los colombianos”, afirmó un vocero del sindicato.

¿Futuro incierto para Ecopetrol?

El episodio refleja un conflicto estratégico en la industria petrolera colombiana. Mientras el Ejecutivo apuesta por energías renovables, críticos señalan que Ecopetrol, como empresa estatal, debe equilibrar rentabilidad y transición. La Utipec exige una revisión técnica de las políticas de inversión para evitar que la compañía pierda competitividad frente a competidores como Petrobras o Pemex.

Para analistas como Campos, la pérdida del proyecto Oslo es solo la punta del iceberg. “Si no se corrige el rumbo, Ecopetrol podría enfrentar un declive irreversible”, advirtió. La decisión de Petro, en un contexto de precios altos del crudo, deja en evidencia los riesgos de mezclar política con gestión empresarial.