Estados Unidos Flexibiliza Sanciones al Banco Central de Venezuela
Por: Maria Jose Salcedo
14 abril, 2026

En un giro significativo de su política exterior, Estados Unidos ha levantado parcialmente las sanciones que pesaban sobre el Banco Central de Venezuela (BCV) y otras tres instituciones financieras estatales, marcando un posible punto de inflexión en las tensas relaciones entre ambos países. Esta decisión, anunciada por el Departamento del Tesoro a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), permite por primera vez desde 2017 que el sistema financiero internacional interactúe directamente con estas entidades venezolanas, abriendo la puerta a una mayor fluidez en las transacciones y un alivio económico para la nación sudamericana.
Las licencias emitidas por la OFAC autorizan operaciones directas con el Banco Central de Venezuela, el Banco de Venezuela S.A., el Banco Digital de los Trabajadores y el Banco del Tesoro, así como con cualquier institución donde estos bancos posean una participación igual o superior al 50%. Esto significa que bancos corresponsales, plataformas de remesas, procesadores de pagos y entidades financieras con sede en Estados Unidos podrán ahora realizar transferencias internacionales, cambio de divisas, servicios de tarjetas, depósitos y pagos de nómina, entre otras transacciones que antes estaban bloqueadas.
Esta flexibilización representa una reconexión parcial de Venezuela con el sistema financiero global, del cual había estado prácticamente aislada durante años. Las sanciones previas habían generado severas fricciones en el flujo de ingresos derivados de la exportación de crudo, dificultando la repatriación de divisas y encareciendo la intermediación. Con esta medida, se espera que los ingresos petroleros puedan circular con mayor fluidez, reduciendo los cuellos de botella que afectaban la liquidez y operatividad del Estado venezolano.
La decisión de Washington se produce en un contexto de intensa intervención política estadounidense en Venezuela, que se ha intensificado tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero. Desde entonces, Estados Unidos ha influido en decisiones estructurales, desde leyes sobre hidrocarburos hasta nombramientos estratégicos, mientras mantenía el cerrojo financiero. Curiosamente, el levantamiento de estas sanciones llega como un respaldo anticipado para Delcy Rodríguez, quien había solicitado alivio financiero como condición para estabilizar la economía venezolana.
Es importante destacar que este alivio no es absoluto. Las licencias no implican un levantamiento integral de todas las sanciones. El Tesoro estadounidense ha dejado claro que no se autoriza el desbloqueo de activos congelados, y cualquier transacción no contemplada sigue prohibida sin una licencia específica. Además, las sanciones individuales sobre funcionarios vinculados a corrupción o narcotráfico permanecen activas, con la excepción reciente de Delcy Rodríguez y el procurador Reinaldo Muñoz, a quienes se les levantaron las sanciones hace dos semanas.
La medida también coincide con ajustes en el sector de hidrocarburos promovidos por el gobierno de Delcy Rodríguez, que buscan una mayor participación de multinacionales. De hecho, la mayoría de las licencias generales emitidas por la OFAC en los últimos tres meses han estado orientadas a facilitar la explotación petrolera.
Este movimiento estratégico de Estados Unidos plantea interrogantes sobre el futuro de las relaciones bilaterales y el impacto real en la economía venezolana. ¿Será este el inicio de una normalización gradual o una táctica para influir en futuros procesos políticos? Solo el tiempo dirá si esta flexibilización de sanciones se traduce en una mejora sustancial para el pueblo venezolano y un cambio duradero en la dinámica regional.
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