¿Quién pagará la millonaria defensa de Nicolás Maduro en EE.UU.?

Por: becquerel

27 marzo, 2026

La defensa legal de Nicolás Maduro en Estados Unidos ha entrado en una crisis financiera que amenaza con retrasar o incluso cuestionar la validez del proceso judicial que enfrenta el expresidente venezolano. Con honorarios estimados en hasta 100 millones de dólares, la representación legal liderada por el abogado Barry J. Pollack se encuentra en un punto crítico: ninguna fuente de financiación ha sido autorizada oficialmente hasta la fecha.

Durante la segunda audiencia celebrada este jueves en la Corte del Distrito Sur de Nueva York, el tribunal abordó uno de los temas más sensibles del caso: la posibilidad de que el Gobierno de Venezuela financie la defensa de Maduro y su esposa, Cilia Flores, detenida también en el marco del mismo proceso. Sin embargo, la solicitud de autorización ante la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) sigue sin respuesta, dejando al equipo jurídico en una incertidumbre que podría afectar el derecho a una defensa adecuada.

Maduro, quien asegura tener ingresos limitados tras su salida del poder, no puede cubrir personalmente los costos de un litigio de esta magnitud. Por otro lado, el uso de fondos estatales venezolanos está bloqueado por las sanciones impuestas por EE.UU., que no reconoce al expresidente como figura legítima. Esta situación ha generado un dilema jurídico sin precedentes: ¿puede un acusado de narcoterrorismo acceder a recursos públicos de un Estado sancionado para pagar a su defensa privada?

Barry J. Pollack, socio del prestigioso bufete Harris, St. Laurent & Wechsler LLP, ha argumentado ante el tribunal que la exigencia de una licencia especial del Departamento del Tesoro viola el derecho constitucional de Maduro a elegir libremente a su abogado. Como estrategia procesal, la defensa ha solicitado la desestimación del caso por “vicios en el debido proceso”, una maniobra que busca frenar el avance del juicio mientras se resuelve el tema del financiamiento.

Pollack, con más de tres décadas de experiencia en litigios internacionales complejos, es conocido por haber logrado la liberación de Julian Assange en 2024 y por representar a altos ejecutivos en escándalos financieros globales. Su firma, especializada en delitos financieros y seguridad nacional, justifica los elevados honorarios por la gravedad de los cargos: conspiración por narcoterrorismo, tráfico internacional de cocaína, y posesión de armas de destrucción masiva, delitos que podrían condenar a Maduro a más de 30 años de prisión.

Mientras tanto, el gobierno estadounidense mantiene una postura firme. En una reunión de gabinete en la Casa Blanca, el presidente Donald Trump adelantó que Maduro enfrentará nuevos cargos en las próximas semanas, sugiriendo que las acusaciones actuales son solo “la punta del iceberg” de una investigación más amplia.

La incertidumbre financiera no solo pone en jaque la defensa, sino que también alimenta el debate sobre la equidad del proceso. Expertos en derecho internacional advierten que, sin una solución clara, el caso podría convertirse en un precedente sobre los límites del acceso a la justicia para líderes políticos sancionados.

Hasta el cierre de esta edición, ni el gobierno venezolano ni terceros han confirmado aportes económicos directos, y la Corte no ha emitido una resolución sobre la solicitud de licencia OFAC. El próximo movimiento podría definir no solo el futuro del juicio, sino también el rumbo de uno de los casos legales más mediáticos del año.