EE. UU. invierte su pirámide alimentaria: más carne, menos cereales y polémica científica

Por: Maria Jose Salcedo

14 enero, 2026

EE. UU. invierte su pirámide alimentaria: más carne, menos cereales y polémica científica

El gobierno de Estados Unidos ha dado un giro radical a su pirámide alimentaria, priorizando proteínas animales —incluida la carne roja— y relegando los cereales integrales a la base. Las nuevas directrices, publicadas esta semana por los Departamentos de Salud y Agricultura, buscan “poner la comida real en el centro de la dieta”, según el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr. Sin embargo, la medida ha generado escepticismo en la comunidad científica y debates sobre sus implicaciones para la salud pública.

Un cambio de paradigma en la nutrición

La pirámide invertida, que reemplaza al modelo tradicional, coloca en la cima alimentos como carnes, lácteos enteros y grasas —incluyendo mantequilla y sebo de res—, mientras que los cereales integrales, antes en la base, ahora ocupan un lugar secundario. Las recomendaciones también advierten contra el consumo de alcohol en el desayuno, aunque evitan establecer límites concretos.

Kennedy defendió las guías como un “retorno al sentido común”, respaldado por “ciencia de máxima calidad”. No obstante, expertos señalan contradicciones: la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica la carne roja como “posiblemente cancerígena”, y un estudio de JAMA (2025) vinculó el consumo excesivo de mantequilla con mayor mortalidad.

Impacto económico y político

Las directrices, actualizadas cada cinco años, influyen en programas federales como alimentación escolar y subsidios nutricionales. El documento subraya que la estrategia busca respaldar a agricultores y ganaderos, en línea con el lema Make America Healthy Again. De hecho, en los primeros nueve meses de 2025, EE. UU. exportó 25.105 toneladas de carne a más de 20 países, según datos oficiales.

Críticas y controversias

Nutricionistas y epidemiólogos cuestionan la falta de evidencia sólida. “Es preocupante que se promuevan alimentos asociados a riesgos cardiovasculares sin estudios independientes que lo respalden”, afirmó la doctora Lisa Chen, de la Universidad de Harvard. Además, la recomendación de aumentar el consumo de proteínas —hasta 1,6 gramos por kilo de peso— representa un incremento del 100% frente a pautas anteriores.

Consenso en reducir ultraprocesados

Donde sí hay acuerdo es en la necesidad de disminuir el consumo de azúcares y ultraprocesados, que actualmente aportan más de la mitad de las calorías diarias en EE. UU. “Coman alimentos de verdad”, insistió Kennedy, alineándose con tendencias globales que priorizan dietas basadas en ingredientes naturales.

Reacciones sociales

Un sondeo de Gallup (2025) reveló que solo el 54% de los adultos estadounidenses bebe alcohol, lo que sugiere que la recomendación sobre el desayuno podría ser más simbólica que práctica. Mientras, en redes sociales, usuarios debaten si el cambio refleja avances científicos o intereses económicos.

¿Qué sigue?
Las nuevas directrices entrarán en vigor en 2027, pero ya generan expectativa sobre su impacto en la salud pública y la industria alimentaria. Mientras tanto, la polémica sigue abierta: ¿es este el futuro de la nutrición o un retroceso disfrazado de innovación?