Robo a cadena de oro de Nicolás Alcocer Petro en Madrid aviva polémica sobre lujos del presidente y la primera dama

Por: Maria Jose Salcedo

26 enero, 2026

Robo a cadena de oro de Nicolás Alcocer Petro en Madrid aviva polémica sobre lujos del presidente y la primera dama

Un asalto ocurrido en la madrugada del domingo en la Gran Vía de la capital española, en el que el hijo de Gustavo Petro, Nicolás Alcocer Petro, perdió una cadena de oro valorada en 6 000 euros (aprox. 25,7 millones de pesos), ha reavivado el debate público sobre el nivel de vida de la familia del mandatario colombiano. La Policía de Madrid confirmó la captura de un sospechoso y la recuperación parcial del objeto sustraído, pero el hecho ha vuelto a encender las preguntas sobre el origen de los recursos que financian los lujos de la Casa de Nariño.

El joven de 27 años se dirigía a tomar un taxi después de comer en un local de comida rápida cuando un individuo con gorra se acercó por detrás, le estranguló y le arrebató la cadena. Testigos describieron el episodio como “rápido y violento”. La intervención policial permitió detener al agresor y recuperar la pieza, aunque el incidente ya ha generado una oleada de reacciones en redes sociales y medios de comunicación.

Repercusiones políticas y mediáticas

El robo no solo ha puesto en el foco la seguridad del hijo del presidente, sino que también ha reactivado críticas que surgieron semanas atrás por los supuestos excesos de la primera dama, Verónica Alcocer, durante su estancia en Estocolmo. Un reportaje del tabloide sueco Expressen mostró a la primera dama en clubes privados y eventos de élite, señalando una chaqueta de 1 590 euros (más de 6 millones de pesos) y una residencia en la zona más cara de la ciudad. Estas imágenes alimentaron la sospecha de que el estilo de vida de la familia Petro podría estar financiado con recursos no declarados.

En el plano nacional, la polémica se intensificó cuando una fotografía del presidente Gustavo Petro luciendo una chaqueta de la firma francesa Balmain, estimada en 48 millones de pesos, se viralizó en internet. A ella se sumaron rumores sobre compras en marcas como Gucci, Prada y Ralph Lauren durante viajes al exterior. El informe de la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF), publicado en noviembre del año pasado a solicitud del propio presidente, reveló movimientos en tiendas de lujo como Saks Fifth Avenue, Nordstrom y El Corte Inglés, así como gastos en un club nocturno de Lisboa. Los opositores interpretaron esos datos como indicios de un consumo desmedido incompatible con la retórica de austeridad del gobierno.

Desde su ascenso a la presidencia, Gustavo Petro ha intentado presentar una imagen de sobriedad y cercanía con la clase trabajadora. Sin embargo, la acumulación de denuncias sobre “gusticos” y la inclusión de su nombre y el de su esposa en la llamada “Lista Clinton” –un registro de personas vinculadas a supuestos flujos de dinero ilícito– han generado una corriente constante de cuestionamientos. La reciente agresión a su hijo ha servido como catalizador para que la ciudadanía vuelva a examinar los patrones de consumo de la familia presidencial.

Reacciones oficiales

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia emitió un comunicado señalando que el incidente “no guarda relación con la gestión pública” y que “las autoridades españolas están llevando a cabo la investigación correspondiente”. Por su parte, la oficina de prensa de la Casa de Nariño agradeció la rápida actuación policial y reiteró que “la seguridad de los miembros de la familia es una prioridad”. En redes, usuarios divididos entre quienes defienden la privacidad familiar y quienes exigen mayor transparencia han utilizado hashtags como #LujosPetro y #SeguridadAlcocer.

El episodio llega en un momento crítico para el gobierno, que enfrenta discusiones en el Congreso sobre la reforma tributaria y la lucha contra el lavado de activos. Los críticos advierten que la percepción de privilegios podría erosionar la confianza popular y dificultar la aprobación de medidas económicas. Analistas políticos sugieren que el presidente podría intentar desviar la atención hacia la seguridad ciudadana y la cooperación internacional en la lucha contra el crimen organizado.