Petro vs. Banco de la República: César Gaviria advierte sobre “delito” por amenaza a la independencia del Emisor
Por: Maria Jose Salcedo
7 abril, 2026

El enfrentamiento entre el gobierno de Gustavo Petro y el Banco de la República ha escalado de un desacuerdo técnico sobre tasas de interés a una crisis institucional que, según el expresidente César Gaviria, podría derivar en acciones ilegales. En una entrevista con Blu Radio, Gaviria advirtió que el mandatario y su equipo incurrirían en un “delito” si intentan reemplazar las decisiones del banco central por un grupo afín al Ejecutivo, una maniobra que, en su opinión, violaría la Constitución de 1991.
El exmandatario liberal, quien gobernó entre 1990 y 1994, criticó duramente al ministro de Hacienda, Germán Ávila, por abandonar la sesión de la Junta Directiva donde se aprobó un aumento de 100 puntos básicos en la tasa de interés. Para Gaviria, este gesto no es solo una “inconveniencia”, sino un acto que “puede ser ilegal” y que refleja una estrategia más amplia para debilitar la autonomía del Banco de la República. “El presidente no puede reemplazar las decisiones del Banco con cartas o apoyos políticos. Eso no está por encima de la Constitución”, declaró.
La Constitución en la mira: ¿Un ataque a la independencia del banco central?
El conflicto actual no se limita a un choque de personalidades, sino que toca un principio fundamental de la economía colombiana: la independencia del Banco de la República. Desde su creación en 1991, la entidad fue diseñada para operar al margen de presiones políticas, evitando que decisiones monetarias —como el control de la inflación o las tasas de interés— fueran manipuladas por gobiernos en busca de beneficios electorales o fiscales.
Gaviria recordó que la Constitución otorga al banco central la máxima autoridad en política monetaria, cambiaria y crediticia, y que el ministro de Hacienda, aunque preside la Junta Directiva, debe respetar las decisiones colegiadas. Sin embargo, el gobierno de Petro ha propuesto reformas constitucionales —incluidas en el borrador de la Asamblea Constituyente impulsada por el oficialismo— que, según analistas, buscan reducir el poder del Emisor. El candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, no ha desmentido estas intenciones, lo que alimenta las sospechas de un intento por someter al banco a la voluntad del Ejecutivo.
Dos bandos en pugna: Economistas vs. sectores afines al Gobierno
La tensión institucional ha dividido a la sociedad colombiana. Más de 300 economistas, exministros y académicos firmaron una carta defendiendo la autonomía del Banco de la República, mientras que sectores cercanos al Gobierno —incluyendo ministros, sindicatos y organizaciones sociales— respondieron con otra misiva acusando al Emisor de favorecer a los “rentistas” (beneficiarios de altas tasas de interés).
El debate trasciende lo técnico. Para expertos como Gaviria, la credibilidad internacional de Colombia está en riesgo. “El presidente está contribuyendo a que el país pierda credibilidad internacional”, advirtió. En un contexto de incertidumbre económica global, la estabilidad de las instituciones es clave para atraer inversión y evitar fugas de capital.
¿Qué sigue? Riesgos y escenarios posibles
Aunque Gaviria descarta, por ahora, una reforma constitucional exprés —dada la falta de mayorías en el Congreso y el ocaso del mandato de Petro—, el riesgo persiste. La ausencia prolongada del ministro de Hacienda en las sesiones de la Junta podría paralizar el funcionamiento del banco, creando un vacío legal no previsto.
El episodio más reciente —la salida de Ávila durante la votación de la tasa de interés— es solo la punta del iceberg. Analistas advierten que, si el Gobierno insiste en desafiar las normas, podría erosionar aún más la confianza en las instituciones, siguiendo un patrón observado en otros frentes, como las tensiones con las altas cortes o el Legislativo.
Mientras tanto, el Banco de la República mantiene su postura: “Las decisiones se toman con base en criterios técnicos y en beneficio de la estabilidad económica”, aseguró un vocero de la entidad. Sin embargo, el pulso con el Ejecutivo sigue abierto, y el tiempo apremia. Con solo cuatro meses restantes en el mandato de Petro, el futuro de la independencia del banco central pende de un hilo.
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