A instancias del preconteo, Abelardo De la Espriella gana la Presidencia de Colombia
Por: Maria Jose Salcedo
21 junio, 2026

En un resultado que redefine el panorama político colombiano, Abelardo De la Espriella se consolida como el nuevo presidente electo del país, tras superar en las urnas al candidato oficialista Iván Cepeda por un poco más de 200.000 votos, según el preconteo de la Registraduría con el 99.65% de las mesas escrutadas. Con 12.921.702 sufragios frente a los 12.673.392 de su rival, el abogado y empresario —sin experiencia previa en cargos públicos— marca el fin del ciclo del petrismo y asumirá el cargo para el periodo 2026-2030, prometiendo un gobierno de “mano dura” en seguridad, recuperación económica y ruptura con el modelo anterior.
Una campaña de sorpresas y polarización
La victoria de De la Espriella, considerado un outsider en la política tradicional, fue posible gracias a una estrategia electoral basada en discurso antiestablishment, movilización de emociones y un bloque opositor amplio que capitalizó el desgaste del gobierno de Gustavo Petro. Hasta antes de la primera vuelta, Iván Cepeda —respaldado por la maquinaria estatal y un presidente en campaña activa— era el gran favorito. Sin embargo, errores estratégicos, como desconocer los resultados de la primera vuelta (31 de mayo) y una campaña que perdió el norte en la segunda fase, terminaron por inclinar la balanza.
De la Espriella, en cambio, construyó su narrativa alrededor de seguridad, empleo y recorte del gasto público, atrayendo a sectores medios y conservadores. Su campaña, criticada por algunos por su agresividad, logró viralizar símbolos como la camiseta de la Selección Colombia —prohibida inicialmente por la justicia—, que terminó convirtiéndose en un emblema de resistencia. Incluso, recibió el respaldo público de Donald Trump, lo que generó tanto fervor como rechazo, especialmente desde el gobierno saliente.
El papel de las instituciones y la observación internacional
El proceso electoral, vigilado por la Registraduría, el CNE, la Misión de Observación Electoral (MOE) y misiones internacionales (UE, OEA y EE. UU.), transcurrió sin incidentes graves. El registrador Hernán Penagos hizo un llamado al respeto de los resultados, mientras que Petro, en un mensaje ambiguo, declaró que solo acataría lo que decidieran los jueces. La coincidencia entre el preconteo y el escrutinio final en la primera vuelta fue del 99.94%, lo que refuerza la transparencia del proceso.
¿Cómo ganó un “outsider” sin experiencia pública?
De la Espriella, abogado penalista con clientes como Álex Saab (vinculado al chavismo) y Natalia Ponce de León (víctima de ataque con ácido), construyó su imagen como un empresario exitoso (dueño de la marca De la Espriella Style y productos como ron “Defensor”). Su entrada en política fue tardía: anunció su candidatura el 16 de julio de 2025 con un discurso de urgencia nacional: “Colombia vive sus horas más oscuras”, declaró, usando frases como “Un hombre no puede escapar de su destino” que resonaron en su base.
Su estrategia incluyó:
- Movilización masiva: Llenó el Movistar Arena (14.000 personas) y recolectó 5 millones de firmas, aunque solo 2 millones fueron avaladas.
- Alianzas clave: Nombró a José Manuel Restrepo como fórmula vicepresidencial, un puente con sectores de centro que le permitió sumar apoyos.
- Narrativa de ruptura: Contraponiendo a “los nunca” (su campaña) frente a “los de siempre” (Cepeda, vinculado a Petro y Santos), logró capitalizar el voto útil.
Primeros pasos: 90 decretos en el día de posesión
De la Espriella ha adelantado que, desde su toma de posesión el 7 de agosto, firmará 90 decretos para impulsar su agenda en seguridad, economía, salud, empleo y educación, mientras su equipo negocia en el Congreso. Temas como recorte estatal, flexibilización laboral y políticas antiinmigración (con amenazas de sanciones a compradores de votos, incluyendo la posible revocación de visas estadounidenses) marcan su estilo.
Reacciones y desafíos por venir
Mientras sus seguidores celebran un “nuevo amanecer para Colombia”, sectores de izquierda advierten sobre posibles riesgos para los derechos humanos y la polarización social. La comunidad internacional, por su parte, observa con atención un gobierno que promete cambios radicales en un país dividido.
Con este resultado, Colombia cierra un capítulo y abre otro: el de un presidente sin trayectoria política previa, pero con un mandato claro: romper con el pasado. El tiempo dirá si su promesa de “firmeza” logra estabilidad o profundiza las tensiones en una nación que, una vez más, elige el cambio.
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