“Pensé que nos íbamos a morir”: los testimonios de familias en Cali que lo perdieron todo

Por: Redacción Paragrafo

11 agosto, 2026

“Pensé que nos íbamos a morir”: los testimonios de familias en Cali que lo perdieron todo

Un sismo de magnitud 4.4 que tuvo su epicentro en San José del Palmar, Chocó, provocó el derrumbe parcial de una vivienda de cinco a siete pisos en el barrio Cuarto de Legua, en la capital del Valle. El edificio, que albergaba a decenas de familias, se vino abajo en cuestión de segundos, dejando a 5 000 viviendas dañadas o destruidas, 35 fallecidos, 700 heridos y 188 personas desaparecidas, según el informe del Puesto de Mando Unificado (PMU) encabezado por el presidente Abelardo De la Espriella.

Los primeros minutos del temblor se vivieron con pánico en las calles de Cali: gritos, llamadas sin respuesta y una carrera frenética por encontrar a los seres queridos. En medio del caos, la zona de la calle 9 con carrera 24 se convirtió en el epicentro de la tragedia. Allí, la familia de Paula Jimena Castrillón intentaba preparar el desayuno cuando la estufa comenzó a temblar. “Pensé que nos íbamos a morir”, recuerda la madre mientras escapaba con sus hijos y dos perros, dejando atrás a su gato Blue, cuyo paradero sigue sin conocerse.

El colapso dejó dos apartamentos totalmente destruidos y otro de mayor superficie gravemente dañado. La farmacia del primer piso quedó reducida a escombros, mientras el apartamento de Paula, ubicado en el último nivel, quedó suspendido en el aire, con los muebles a la vista y sin una pared que lo proteja. “Se ve que no tiene pared; se observan los objetos dentro de la casa”, describió la residente mientras señalaba la ruina.

En la misma calle, Carlos Saavedra aguardó entre los restos de la construcción, esperando noticias de sus sobrinas trillizas y de su perro. Uno de los niños fue rescatado y trasladado a un centro de salud, pero el resto de la familia sigue sin ser localizado. “¿Qué esperanzas puede haber? No lo sé. Necesitamos cuerpos de socorro aquí”, clamó el hombre, mientras alrededor 50 voluntarios trabajaban incansablemente para remover los escombros y buscar sobrevivientes.

Otro testimonio desgarrador proviene de Freddy Otálora, quien quedó atrapado en el interior del edificio y logró salir con vida. “Mi esposa estaba en el cuarto piso y no sabemos nada de ella. Estaba hablando con el hijo cuando el edificio colapsó”, relató, añadiendo que el perro de la familia también podría estar atrapado entre los escombros.

El impacto del sismo se extendió más allá de la zona residencial. Tres hospitales de la ciudad se encuentran colapsados, 18 presentan daños estructurales y 39 instituciones educativas quedaron inutilizadas. Las vías principales permanecen bloqueadas, los cortes de energía son generalizados y el aeropuerto de Cali registra retrasos en los vuelos.

Ante la magnitud de la emergencia, el alcalde de Cali y la gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, han activado planes de contingencia y solicitado apoyo nacional e internacional. Se ha desplegado una brigada de rescate con equipos de búsqueda y perros entrenados, mientras organizaciones no gubernamentales ofrecen albergues temporales y asistencia psicológica a los damnificados.

Las autoridades estiman que entre 10 y 15 personas podrían permanecer atrapadas bajo los escombros del edificio colapsado, y continúan las labores de búsqueda con la esperanza de encontrar sobrevivientes. La población, visiblemente afectada, ha iniciado campañas de donación de alimentos, ropa y medicinas, y ha pedido a los funcionarios que aceleren la entrega de ayuda humanitaria.

El terremoto de hoy marca uno de los episodios más devastadores en la historia reciente de Cali. Mientras los equipos de rescate avanzan, las familias como la de Paula, Carlos y Freddy siguen enfrentando la incertidumbre de no saber si sus seres queridos están vivos o si sus hogares volverán a ser habitables. La ciudad, sin embargo, muestra una resiliencia que promete reconstruir lo perdido y honrar la memoria de los que ya no están.