El gobierno de Abelardo de la Espriella gira las reglas sobre el porte de armas en Colombia
Por: Redacción Paragrafo
9 septiembre, 2026

Un giro de 180 grados en la política de seguridad ciudadana sacude al país. El presidente de la República, Abelardo de la Espriella, firmó la directiva presidencial que flexibiliza de manera sustancial las restricciones para el porte de armas de fuego con salvoconducto en todo el territorio nacional. La medida desmonta la figura de la suspensión generalizada de permisos que regía en Colombia desde Administraciones anteriores, permitiendo que los ciudadanos que cumplan con los requisitos legales y psicotécnicos puedan portar sus armas sin necesidad de permisos especiales de excepción.
El anuncio bajo la consigna “No hay derecho a que los violentos estén armados y los ciudadanos de bien indefensos” provocó una inmediata polarización en la opinión pública y en el Congreso de la República.
Los cambios fundamentales en la normativa de armas
El nuevo marco regulatorio expedido por el Ministerio de Defensa y la Presidencia de la República modifica de fondo los trámites y condiciones de porte:
- Fin de la restricción generalizada: Se deroga la suspensión de salvoconductos que obligaba a tramitar un “permiso especial” de alto costo y carácter discrecional ante las unidades militares.
- Vigencia automática de salvoconductos: Quienes posean salvoconducto vigente para porte de armas cortas (pistolas y revólveres) quedan autorizados automáticamente para llevarlas consigo en el espacio público.
- Agilización de trámites de expedición: Indumil y el Departamento Control Comercio de Armas y Explosivos (DCCAE) deberán reducir los tiempos de respuesta para nuevas solicitudes de permiso de tenencia y porte a un plazo no mayor a 30 días hábiles.
- Zonas de restricción reservadas: Se mantiene la prohibición absoluta de ingresar con armas a establecimientos de expendio de licor, eventos masivos, marchas ciudadanas y sedes de instituciones públicas.
Reacciones y debate sobre la legítima defensa
Mientras que gremios de comerciantes, ganaderos y sectores afines al Gobierno celebran la medida como una herramienta necesaria para contrarrestar la extorsión y el atraco, sectores de la oposición y defensores de derechos humanos advierten que un mayor flujo de armas en las calles podría incrementar las cifras de homicidios por intolerancia y violencia intrafamiliar.
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