Cancillería cambia nombre al patio del Palacio de San Carlos en medio de su estrategia ‘antiwoke’
Por: Maria Jose Salcedo
20 octubre, 2026

En medio de la controversia por las decisiones del Gobierno nacional sobre la memoria histórica y el patrimonio cultural, el canciller Omar Bula anunció que el patio Quintín Lame, ubicado en el Palacio de San Carlos, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, volverá a llamarse «Patio de los Novios», denominación que conservaba desde 1992.
El cambio implica retirar el homenaje que durante el gobierno de Gustavo Petro se rindió a Manuel Quintín Lame, reconocido líder indígena del Cauca y referente histórico de las luchas por los derechos territoriales y el reconocimiento de los pueblos originarios en Colombia.
«Hoy tenemos de nuevo el Patio de los Novios», anunció el canciller, al presentar la decisión como parte de la recuperación de las denominaciones tradicionales de los espacios patrimoniales.
La Cancillería explicó que la medida responde a la denominada «contrarrevolución» cultural impulsada por el presidente Abelardo de la Espriella contra el «wokismo», una iniciativa con la que el Ejecutivo busca modificar expresiones y símbolos que considera asociados a determinadas corrientes ideológicas.
«Los espacios históricos se respetan y sus nombres también», señaló el Ministerio de Relaciones Exteriores, al recordar que el patio había recibido su denominación tradicional en 1992.
Según la entidad, recuperar estos nombres permite preservar los valores culturales vinculados con los bienes patrimoniales y transmitir su historia a las nuevas generaciones.
«La memoria también está en los nombres y, por eso, recuperarlos es una forma de honrar el patrimonio», sostuvo la Cancillería.
La decisión se conoce pocos días después de la polémica orden gubernamental de retirar al menos 30 piezas del Museo Nacional, entre ellas objetos relacionados con el proceso de paz, la diversidad sexual y la historia política del país, una medida que provocó el rechazo de organizaciones culturales y manifestaciones en Bogotá.
El cambio de nombre del patio reabre así el debate sobre qué expresiones de la historia deben ocupar los espacios públicos y quién tiene la autoridad para decidirlo. Mientras el Gobierno defiende la recuperación de las denominaciones tradicionales como una forma de proteger el patrimonio, la eliminación del homenaje a Quintín Lame plantea interrogantes sobre el lugar de la memoria indígena en las instituciones del Estado.
Con esta decisión, el Palacio de San Carlos vuelve a tener su «Patio de los Novios», en una nueva expresión de la política cultural que impulsa el Gobierno de De la Espriella.
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