Masacre en Cúcuta: La violencia no da tregua en la capital de Norte de Santander

Por: Maria Jose Salcedo

7 enero, 2026

Masacre en Cúcuta: La violencia no da tregua en la capital de Norte de Santander

La ciudad de Cúcuta se despertó conmocionada tras la masacre de tres jóvenes en un paraje boscoso del sector conocido como la trocha Cormoranes. El ataque, perpetrado por hombres armados que se movilizaban en motocicletas, ha generado un gran impacto en la comunidad y ha puesto en relieve la cruda realidad de la violencia en la región.

Un territorio en disputa

La zona metropolitana y la franja fronteriza de Cúcuta se han convertido en un territorio en disputa entre bandas delincuenciales que luchan por el control del microtráfico. Según investigaciones extraoficiales, el múltiple homicidio está vinculado a esta cruenta disputa. La ciudad es un punto de convergencia para estructuras transnacionales y grupos armados como el ELN, las disidencias de las FARC, Los Pelusos y bandas locales de alta peligrosidad como los AK-47, Los Porras y el Tren de Aragua.

Un histórico de violencia

El departamento de Norte de Santander ha registrado un histórico de violencia alarmante en los últimos años. En 2024, se registraron 6 masacres, mientras que en 2023 se contabilizaron 5. En 2022, la cifra ascendió a 7 masacres. Desde 2016, el promedio anual de masacres ha oscilado entre 3 y 7 casos. La situación se ha agravado en los últimos años, lo que ha generado una crisis en materia de derechos humanos.

Leonardo González Perafán, director de Indepaz, calificó la situación como un “fracaso” en materia de garantías de seguridad. “Fallamos en la prevención, en la protección oportuna y en la investigación efectiva. Identificar qué está fallando no es un ejercicio retórico, es una condición indispensable para garantizar la vida”, sentenció el defensor de derechos humanos. Por su parte, el concejal de Cúcuta, Alonso Torres, instó a los tres niveles de gobierno (nacional, regional y local) a activar de inmediato protocolos de seguridad que frenen la escalada de sangre y mejoren la percepción de inseguridad que hoy agobia a los nortesantandereanos.

La masacre de Cúcuta es un llamado a la acción para las autoridades y la sociedad en general. Es necesario abordar la raíz del problema y encontrar soluciones efectivas para frenar la violencia y garantizar la seguridad de los ciudadanos. La coordinación entre los diferentes niveles de gobierno y la participación activa de la comunidad son fundamentales para lograr un cambio positivo en la región. La situación es crítica, pero no es irreversible. Es hora de trabajar juntos para construir un futuro más seguro y próspero para los nortesantandereanos.