“Corazón sucio”: el desgarrador testimonio de la madre de las hermanas asesinadas en Malambo exige justicia sin privilegios
Por: becquerel
19 marzo, 2026

El dolor de una madre se convirtió en un clamor de justicia este miércoles, tras conocerse nuevos detalles del doble asesinato de Sheerydan Sofía y Keyla Nicol Hernández Noriega, de 14 y 17 años, cuyos cuerpos fueron hallados el 2 de marzo en una zona boscosa de Malambo. En una audiencia judicial que conmocionó a la comunidad, Mary Cruz Noriega, madre de las adolescentes, exigió que “caiga todo el peso de la ley” sobre los responsables, sin excepciones por edad.
El caso, que conmocionó al departamento del Atlántico desde la desaparición de las jóvenes el 17 de febrero —durante las festividades del Carnaval de Barranquilla—, avanzó con la presentación de pruebas contundentes por parte de la Fiscalía General de la Nación. Durante la audiencia de judicialización contra Juan David Taboada Olivera, alias Tata, y un adolescente de 17 años, se reveló una confesión escalofriante que desnudó la brutalidad del crimen.
Según el fiscal, uno de los implicados admitió haber asesinado a las hermanas tras acusarlas de ser “faltonas”. “Comienzo a preguntarle que quiénes eran esos pelados a quienes nos iba a poner y ella dice que eran unos novios que ellas tenían, pero que eso era mentira. Que solo decían eso porque estaban enamorados de ellas. Cuando yo escucho eso le pego un tiro en la cabeza, pero ella quedó hablando y me decía ‘no me pegues más tiros’ y es cuando le pego el otro en la cabeza”, se leyó en la audiencia.
Las jóvenes fueron raptadas tras subirse a un vehículo frente a su casa en el barrio Paraíso. Desde ese momento, la familia perdió todo rastro. Durante 13 días de angustia, Mary Cruz denunció haber recibido amenazas y extorsiones por 50 millones de pesos. “Ya sabían que una de mis hijas estaba muerta y aún así nos chantajearon”, afirmó.
El hallazgo de los cuerpos, con signos evidentes de violencia y en avanzado estado de descomposición, confirmó el peor temor. La madre identificó a sus hijas en Medicina Legal, donde el dolor se volvió insoportable.
Lo que más indigna a la familia es que uno de los presuntos responsables, al ser menor de edad, podría ser enviado al Centro de Reeducación Oasis, lo que la madre considera una burla a la justicia. “Yo quiero una pena máxima para esos hombres, porque lo que les hicieron a mis hijas no tiene perdón de Dios. No es justo que un jovencito con el corazón sucio se salve por su edad, si él no tuvo compasión con mis niñas, que también eran menores”, denunció en diálogo con La FM.
La Fiscalía vincula el crimen a una supuesta traición sentimental, aunque las investigaciones continúan para esclarecer todos los móviles. Las autoridades ya tienen en su poder rastros de llamadas, mensajes y evidencia forense que fortalecen el caso.
Mary Cruz no solo pide condenas ejemplares, sino garantías de que estos individuos no representen una amenaza más para la sociedad. “Son un peligro. No hay garantía de que no lo hagan de nuevo”, advirtió.
El caso sigue generando movilización ciudadana y presión sobre el sistema judicial. Mientras tanto, Malambo llora a dos jóvenes cuya vida fue truncada en plena adolescencia, y una madre que, entre lágrimas, exige que la justicia no tenga doble estándar.
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