Condenan a siete años de prisión a patrullero del Esmad por dejar ciega a joven durante protestas de 2021
Por: becquerel
6 abril, 2026

Un juez condenó a Danilo José Núñez Zabaleta por el disparo de bala de goma que le causó la pérdida permanente de un ojo a Leidy Natalia Cadena Torres en medio de las manifestaciones del 28 de abril de 2021. La sentencia marca un hito en los casos de uso excesivo de la fuerza durante las protestas en Colombia.
Un patrullero del antiguo Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), Danilo José Núñez Zabaleta, fue condenado a siete años de prisión por causar lesiones permanentes a una joven durante una jornada de protesta en abril de 2021. El fallo, emitido por un juzgado penal de Bogotá, lo responsabiliza del delito de lesiones personales con perturbación funcional permanente, tras comprobar que disparó un proyectil de goma directamente contra Leidy Natalia Cadena Torres, dejándola sin un ojo.
La jueza del caso determinó que el uniformado actuó fuera de los protocolos establecidos para el uso de armas menos letales, violando los principios de proporcionalidad, necesidad y precaución. El disparo, realizado a corta distancia y sin justificación táctica, provocó una lesión irreversible que afectó de forma definitiva la integridad física y la calidad de vida de la víctima.
La sentencia de 84 meses de cárcel deberá cumplirse en un centro penitenciario, específicamente en el pabellón destinado a servidores públicos. Además, se ordenó la emisión de la orden de captura una vez la decisión judicial quede en firme. Este veredicto representa una de las pocas condenas concretas contra miembros de fuerzas públicas por hechos ocurridos durante las masivas protestas del Paro Nacional de 2021.
El caso se remonta al 28 de abril de ese año, cuando Colombia vivía una de las jornadas de movilización social más intensas en años. En medio del caos, Leidy Natalia Cadena Torres fue impactada por un proyectil de bala de goma mientras se encontraba en una zona de manifestaciones en la capital. El impacto le provocó la pérdida total de la visión en un ojo, una secuela que la acompaña hasta hoy.
La decisión judicial también incluyó la absolución de Álvaro Ramírez Castro, otro agente vinculado al proceso, por falta de pruebas suficientes que lo relacionaran directamente con el hecho. Fue exonerado de los cargos de lesiones personales y abuso de autoridad.
Uno de los aspectos clave del fallo fue la determinación de que el caso debía tramitarse en la justicia ordinaria, y no en la jurisdicción militar. El alto tribunal que analizó la competencia consideró que existían indicios claros de un posible uso desproporcionado de la fuerza, lo que justificaba su manejo en el sistema civil.
Este veredicto se suma a una serie de procesos judiciales abiertos por presuntas violaciones a los derechos humanos durante las protestas de 2021, cuando decenas de personas sufrieron lesiones oculares, traumatismos craneales y otras secuelas tras el accionar de unidades antidisturbios. Organizaciones como la Defensoría del Pueblo y la ONU han documentado más de 100 casos de afectaciones graves a la vista, muchos de ellos atribuidos al uso inadecuado de armas de control de disturbios.
La condena a Núñez Zabaleta no solo busca reparar el daño a la víctima, sino también enviar un mensaje claro sobre la responsabilidad individual en el uso de la fuerza pública. En los últimos años, el Esmad ha sido objeto de fuertes críticas por su actuación en contextos de protesta, lo que derivó en su transformación en la Unidad Nacional de Diálogo y Mantenimiento del Orden (Undmo), con un enfoque supuestamente más preventivo y menos agresivo.
Sin embargo, para víctimas como Leidy Natalia Cadena Torres, la justicia llega tarde. Su caso se convirtió en un símbolo de las consecuencias del mal manejo del orden público. Activistas y defensores de derechos humanos celebraron la sentencia como un paso necesario, aunque insuficiente, para garantizar rendición de cuentas.
Mientras tanto, la sociedad espera que este fallo impulse una revisión profunda de los protocolos policiales y fortalezca los mecanismos de control sobre el uso de armas menos letales, cuyo impacto puede ser tan devastador como el de munición convencional.
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