Polémica en EE.UU.: Trump reemplaza el histórico Air Force One con un Boeing 747 donado por Qatar
Por: Maria Jose Salcedo
19 junio, 2026

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, marcó un hito controvertido al retirar de servicio el icónico Air Force One que durante 35 años transportó a mandatarios como George H. W. Bush y Barack Obama, reemplazándolo con un Boeing 747-200B donado por la familia real de Qatar. La decisión, anunciada este jueves, ha desatado un debate sobre ética gubernamental, seguridad nacional y las implicaciones de aceptar regalos de monarquías extranjeras.
Un adiós simbólico y una transición polémica
El histórico avión presidencial, que entró en servicio en 1990 durante la administración de Bush, realizó su último vuelo en la madrugada del jueves, trasladando a Trump de regreso a Washington tras participar en la cumbre del G7 en Francia. El mandatario despidió al aparato con un mensaje en redes sociales: «Bien hecho, buen y fiel siervo. El último viaje», acompañado de una fotografía del avión, que lucía los colores rojo, blanco y azul de la nueva era presidencial.
Sin embargo, la sustitución no ha estado exenta de polémica. El Pentágono confirmó en mayo la finalización de las pruebas y modificaciones necesarias para adaptar el Boeing 747 catarí, que ahora luce un diseño alejado del tradicional azul y blanco que caracterizó al Air Force One durante décadas. La aeronave, remodelada en Texas con un costo de 400 millones de dólares (muy por debajo de los 5.600 millones estimados para los dos nuevos aviones que Boeing construye para la Casa Blanca), será utilizada de manera temporal mientras se completan los nuevos modelos.
Críticas por ética, seguridad y diplomacia
La aceptación del avión donado por Qatar ha generado un fuerte rechazo entre legisladores demócratas y expertos en ética gubernamental. Críticos como la senadora Elizabeth Warren (D-Massachusetts) argumentan que aceptar un regalo de tal magnitud de un aliado estratégico en Oriente Medio —aunque aliado— compromete la independencia de la presidencia y abre la puerta a posibles conflictos de interés.
Además, se han planteado preocupaciones sobre seguridad: aunque el Pentágono asegura que el avión cumple con los estándares requeridos, algunos analistas señalan que una aeronave de este tipo, donada por un país con tensiones geopolíticas, podría ser vulnerable a espionaje o interferencias técnicas. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, defendió la decisión argumentando que el Boeing 747 catarí es una solución temporal y económica, mientras Boeing avanza en la construcción de los nuevos Air Force One, cuya entrega podría retrasarse hasta 2029, cuando Trump ya no esté en el cargo.
¿Qué sigue para el avión catarí?
Trump ha dejado claro que, una vez concluido su mandato, se quedará con el Boeing 747 y lo exhibirá en su futura biblioteca presidencial en Miami. Mientras tanto, el primer vuelo oficial del nuevo Air Force One sigue siendo un misterio, aunque medios estadounidenses especulan con que el presidente podría viajar al Monte Rushmore (Dakota del Sur) en julio, con motivo de las conmemoraciones del 250 aniversario de la independencia de EE.UU.
La decisión de Trump refleja no solo un cambio en la flota presidencial, sino también una estrategia política: al optar por una aeronave donada, el mandatario evita depender de los retrasos de Boeing y, al mismo tiempo, envía un mensaje de apertura a aliados internacionales, aunque ello implique controversia.
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