¡Pikachu al alza! venden por más de 16 millones de dólares la barajita más cara
Por: Maria Jose Salcedo
16 febrero, 2026

El influencer y estrella de la WWE, Logan Paul, ha batido un nuevo récord mundial al vender su icónica carta Pikachu Illustrator por 16.492.000 dólares, convirtiéndose en la carta de Pokémon más cara de la historia. La subasta, que duró 42 días, superó con creces los 5,275 millones de dólares que Paul pagó por ella en 2021, consolidando su estatus como una de las piezas más valiosas del mercado de coleccionismo.
Un récord Guinness y una polémica en el mundo Pokémon
El Pikachu Illustrator es una de las cartas más raras y codiciadas del Juego de Cartas Coleccionables Pokémon. Solo se imprimieron 39 ejemplares como premio en un concurso de dibujo en 1998, lo que la convierte en una pieza única. Sin embargo, la reventa de Paul ha generado un intenso debate entre coleccionistas y críticos.
Mientras algunos celebran el valor histórico y la exclusividad de la carta, otros cuestionan si el precio refleja su verdadero valor o si se trata de una burbuja especulativa. “Es una locura”, declaró Paul en un directo de YouTube tras conocerse el resultado. “Pero así funciona el mercado.”
¿Por qué esta carta vale tanto?
Además de su rareza, el Pikachu Illustrator de Paul ha ganado notoriedad por su exposición pública. El influencer lo llevó colgado del cuello con una cadena de diamantes durante su aparición en WrestleMania 38, lo que aumentó su valor mediático. Para muchos, ya no es solo una carta, sino un símbolo de estatus asociado a la imagen de Paul.
La subasta incluyó la entrega personal de la carta por parte del propio Paul, un detalle que añade un componente de exclusividad. Sin embargo, la identidad del comprador sigue siendo un misterio.
Críticas y reflexiones sobre el coleccionismo extremo
La venta ha reavivado el debate sobre el coleccionismo de cartas de Pokémon. Mientras algunos defienden que el mercado refleja la oferta y la demanda, otros argumentan que precios tan elevados desvirtúan el espíritu lúdico del juego.
“Convertir cartas de un juego infantil en activos de lujo es inmoral”, opinó un coleccionista anónimo. “Deberían ser accesibles, no objetos de especulación.”
Por otro lado, defensores del mercado señalan que la rareza y la historia de la carta justifican su valor. “No es solo una carta, es una obra de arte con un legado único”, argumentó un experto en subastas.
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