Oficialismo venezolano difundió guías para controlar rumores tras la captura de Nicolás Maduro
Por: Maria Jose Salcedo
21 enero, 2026

Antes del reciente relevo en el Ministerio de Comunicación e Información de Venezuela, el oficialismo activó una estrategia para incidir en las conversaciones cotidianas y frenar versiones adversas tras la captura de Nicolás Maduro. Dos guías visuales, difundidas en redes sociales y canales de mensajería, detallan cómo responder a rumores, evitar determinados temas y orientar la llamada “Radio Bemba”, expresión popular para referirse al intercambio informal de información de boca en boca.
Los materiales circularon durante los últimos días de Freddy Ñáñez al frente del Ministerio de Comunicación e Información (Mippci) y fueron compartidos en cuentas y grupos vinculados al oficialismo en Instagram y Telegram. El 16 de enero de 2026, Delcy Rodríguez anunció la destitución de Ñáñez y designó como nuevo ministro a Miguel Pérez Pirela.
Las guías, presentadas en formato de carruseles, están dirigidas a militantes y activistas progubernamentales y se enfocan en cómo actuar frente a audios, denuncias, rumores o mensajes considerados adversos en medio de la crisis política. El contenido busca influir en las conversaciones entre vecinos, familiares y grupos comunitarios, un ámbito que el oficialismo considera más difícil de controlar que las redes sociales o los medios tradicionales.

En los documentos se retoma el concepto de “Radio Bemba” como un canal estratégico dentro del método comunicacional denominado “Calles, redes, medios, paredes y radio bemba”, una fórmula atribuida a Nicolás Maduro para reforzar el mensaje oficial en la vida diaria. Ambos instructivos llevan el logo de los Tanques de Pensamiento Comunal (TPC), una estructura creada por el Mippci que opera en comunidades como red de vocerías locales.
Las guías explican qué significa “verificar” información desde la perspectiva oficial, qué temas no deben repetirse y cómo responder ante dudas o comentarios críticos. Aunque utilizan consignas comunes en campañas contra la desinformación, como “verifica”, “detente” o “no multipliques”, el enfoque apunta a evitar la difusión de versiones distintas a la narrativa gubernamental y a desalentar conversaciones que se salgan del guion oficial.
Entre las recomendaciones se insiste en no amplificar mensajes que generen miedo, rabia, pánico o angustia, emociones que los instructivos asocian con una supuesta “guerra psicológica” o “guerra cognitiva”. Bajo esta lógica, la duda y el cuestionamiento también son presentados como riesgos, al considerarse parte de la acción de un “enemigo” que busca dividir o desmoralizar.
Las guías señalan además temas que, según el oficialismo, no deben ocupar la conversación cotidiana, como denuncias relacionadas con narcotráfico o derechos humanos. La instrucción es ignorarlos y redirigir el diálogo hacia asuntos como la soberanía, los recursos estratégicos y el territorio. En ese marco, se utiliza el lema “rompe la cadena” para advertir que reenviar rumores o audios no verificados convierte a la persona en un “megáfono del enemigo”.
Otro eje de los materiales es el refuerzo de la autoridad y del liderazgo de Delcy Rodríguez, presidenta encargada desde el 3 de enero. Las guías llaman a blindarla frente a rumores y cuestionamientos, presentándola como una figura de continuidad y orden en un contexto de incertidumbre política.
La moral y el ánimo colectivo ocupan un lugar central en los instructivos. La alegría, el optimismo y la actitud combativa son descritos como señales de fortaleza, mientras que la tristeza o el desaliento son asociados a intentos de desestabilización. En ese sentido, los activistas son llamados a cuidar sus palabras en espacios cotidianos y a transmitir mensajes de esperanza y victoria.
La difusión de estos libretos se produjo días antes del cambio en la cúpula del Ministerio de Comunicación e Información. Con la llegada de Miguel Pérez Pirela, se abre una nueva etapa en la conducción de la política comunicacional del Gobierno, en medio de un escenario marcado por la captura de Nicolás Maduro y la disputa por el control del relato en Venezuela.
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