Nicaragua endurece políticas migratorias y excarcela presos políticos en un giro hacia EE.UU. tras la caída de Maduro

Por: Maria Jose Salcedo

16 febrero, 2026

Nicaragua endurece políticas migratorias y excarcela presos políticos en un giro hacia EE.UU. tras la caída de Maduro

El gobierno de Daniel Ortega ha adoptado una serie de medidas que expertos interpretan como un acercamiento estratégico a Estados Unidos, en un contexto marcado por la caída de Nicolás Maduro en Venezuela. Entre las acciones más destacadas figuran el restablecimiento de visados para 128 países, la liberación de presos políticos y el nombramiento de una nueva representante diplomática en Washington.

Visados obligatorios para 128 países, incluyendo Cuba y Venezuela

El pasado viernes, Nicaragua anunció el restablecimiento del requisito de visa para ciudadanos de 128 países, entre ellos Cuba, Venezuela, China, Irán, Siria, Haití y varias naciones africanas. Esta medida revierte los acuerdos de libre tránsito establecidos en los últimos cuatro años, en un contexto de presión de la Administración de Donald Trump por el flujo migratorio irregular hacia EE.UU.

Según fuentes oficiales, la política de “puertas abiertas” de Nicaragua facilitaba la migración irregular hacia Estados Unidos, con vuelos chárter desde África, Asia y Europa que aterrizaban en Managua. Washington había calificado esta situación como “preocupante”, lo que pudo influir en el cambio de postura del régimen sandinista.

Liberación de presos políticos bajo presión internacional

El 10 de enero, en el marco del aniversario de 19 años en el poder de Ortega, Nicaragua excarceló a “decenas de personas”, incluyendo presos políticos, según confirmaron EFE y organizaciones de derechos humanos. La medida llegó un día después de que la embajada de EE.UU. en Managua recordara que, mientras Venezuela liberaba a detenidos, en Nicaragua aún quedaban “más de 60 personas injustamente detenidas o desaparecidas”.

Washington ha exigido la “liberación incondicional” de estos presos, así como la de un grupo de guardabosques indígenas mayangna, acusados por el gobierno nicaragüense de “denunciar corrupción”. La presión internacional parece haber tenido efecto, aunque el régimen mantiene un discurso de “soberanía” frente a las críticas.

El silencio de Rosario Murillo y la crítica de EE.UU.

Rosario Murillo, esposa y copresidenta de Ortega, ha guardado silencio ante las acusaciones de EE.UU., que la ha tachado de “cobarde” por evitar elecciones libres. El gobierno estadounidense denunció que Murillo “se inventó una copresidencia para consolidar su control ilegítimo”, sin legitimidad democrática.

Mientras tanto, Ortega ha moderado su retórica antiimperialista, aunque sigue defendiendo la “soberanía” de Venezuela y Cuba. Analistas como Luis Fley, de la Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN), señalan que el régimen teme la presión de Washington, viendo en Maduro un “espejo” de lo que podría ocurrir si no negocia.

Nombramiento diplomático y búsqueda de diálogo con EE.UU.

En un gesto hacia la normalización de relaciones, Nicaragua designó a Guisell Morales como nueva encargada de negocios en Washington, donde no hay embajador desde febrero de 2024. Morales, exasesora en políticas internacionales, asumirá el cargo en un momento clave, tras el distanciamiento con Venezuela.

El Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam) sostiene que Ortega y Murillo buscan una negociación con EE.UU., en un intento por evitar el aislamiento regional. La estrategia incluye concesiones en migración, derechos humanos y diplomacia, aunque sin ceder en su control interno.