Jesse Jackson, ícono de los derechos civiles, fallece a los 84 años

Por: Maria Jose Salcedo

17 febrero, 2026

Jesse Jackson, ícono de los derechos civiles, fallece a los 84 años

El reconocido pastor, activista y político Jesse Jackson murió este martes a los 84 años, dejando tras de sí una trayectoria que marcó la lucha por la igualdad en Estados Unidos. Su familia recordó una “fe inquebrantable en la justicia, la igualdad y el amor” que inspiró a millones y describió al fallecido como “un líder servicial para los oprimidos y los sin voz”.

Jackson, quien acompañó a Martin Luther King Jr. en la década de los sesenta, se convirtió en una de las voces más visibles del movimiento afroamericano. Su presencia en momentos decisivos –el asesinato de King en Memphis (1968), la victoria de Barack Obama (2008) y el veredicto contra Derek Chauvin (2021)– subraya la continuidad de su compromiso con la causa.

Primeras décadas y surgimiento como líder

Nacido como Jesse Louis Burns en Greenville, Carolina del Sur, creció en una familia monoparental y enfrentó la pobreza. Adoptó el apellido Jackson tras el matrimonio de su madre con Charles Jackson. A pesar de las dificultades, obtuvo una beca deportiva para la universidad y, en 1960, participó en su primera protesta contra la segregación. Cinco años después marchó en la histórica ruta Selma‑Montgomery, consolidándose como activista.

Durante los años sesenta, trabajó bajo la tutela de King en la Conferencia Cristiana de Liderazgo del Sur (SCLC), organización que combinaba la fe cristiana con la resistencia no violenta. Posteriormente fundó PUSH (People United to Serve Humanity) en 1971 y la Coalición Nacional Arcoíris en los ochenta, ambas enfocadas en la justicia social y la inclusión.

Campañas presidenciales y la “base común”

Jackson alcanzó notoriedad nacional con sus dos candidaturas a la presidencia. En 1984 se convirtió en el primer afroamericano en avanzar significativamente en las primarias demócratas, terminando tercero y abriendo la puerta para futuros candidatos negros. Cuatro años después, apoyó a Michael Dukakis y, desde el podio, exhortó a la nación a buscar una “base común” que superara divisiones económicas y raciales.

Su discurso crítico contra las políticas de Ronald Reagan y su defensa de un sistema de salud más equitativo resonaron en la audiencia, aunque también generaron controversias. En 1984 utilizó un término considerado antisemita durante un mitin en Nueva York; el incidente provocó una disculpa pública y una breve sombra sobre su campaña.

Diplomacia, mediación y polémicas posteriores

Más allá del escenario electoral, Jackson desempeñó roles diplomáticos. En la administración de Bill Clinton fue emisario especial para África, contribuyó al fin del apartheid sudafricano y participó en negociaciones para liberar rehenes estadounidenses en Siria, Irak y Serbia. Sin embargo, su acercamiento al presidente venezolano Hugo Chávez y su asistencia al funeral de este líder en 2013 generaron críticas dentro de sectores conservadores.

En 2017 anunció que padecía la enfermedad de Parkinson, lo que redujo su presencia pública. Aun así, en 2021 acompañó a la familia de George Floyd en Minneapolis, declarando que “la lucha por la igualdad es un largo combate en este país”.

Legado y reconocimiento

Jesse Jackson dejó una huella indeleble en la política estadounidense. Sus esfuerzos ayudaron a normalizar la participación de afroamericanos en la arena nacional, sentando bases que facilitaron la elección de Barack Obama dos décadas después. Además, su capacidad para movilizar a comunidades marginadas y su retórica centrada en la solidaridad continúan influyendo en activistas contemporáneos.

El legado de Jackson se resume en una frase que repetía en sus discursos: “Mis electores son los desesperados, los condenados, los desheredados, los ignorados, los despreciados”. Con su partida, el país pierde a uno de los arquitectos de la moderna lucha por los derechos civiles, pero su mensaje persiste en cada marcha, cada voto y cada iniciativa que busca una sociedad más justa.