Economía de Irán se contrae 10,1% durante el primer trimestre tras el conflicto con Estados Unidos e Israel

Por: Redacción Paragrafo

20 septiembre, 2026

El PIB iraní cayó entre finales de marzo y finales de junio, en un periodo marcado por los bombardeos, las restricciones a las exportaciones de petróleo y la depreciación del rial.

La economía de Irán se contrajo un 10,1% interanual durante el primer trimestre del calendario persa, según datos publicados este domingo por el Centro de Estadísticas de Irán. El desplome del producto interno bruto (PIB) se produjo mientras el país afrontaba las consecuencias de los ataques militares de Estados Unidos e Israel y nuevas limitaciones para vender hidrocarburos en el exterior.

El periodo analizado comprende aproximadamente desde finales de marzo hasta finales de junio. La caída incluye el sector petrolero, una de las principales fuentes de ingresos de Irán y un componente esencial de su actividad económica, de acuerdo con el organismo oficial.

La contracción se produjo después de que Irán fuera bombardeado el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos. Durante las semanas siguientes, las hostilidades afectaron la producción, el transporte y las exportaciones, en especial las relacionadas con el crudo. La economía iraní, fuertemente dependiente de los hidrocarburos, ya enfrentaba dificultades debido a las sanciones internacionales y al bloqueo estadounidense en puertos del país.

El conflicto también puso el foco sobre el estrecho de Ormuz, una ruta marítima estratégica por la que antes de la guerra transitaba cerca del 20% del petróleo mundial. Irán reivindica influencia sobre esa vía, mientras Estados Unidos mantiene medidas de presión sobre los puertos iraníes, lo que ha complicado aún más la salida de crudo.

Las ventas petroleras de Irán ya se encontraban debilitadas por las sanciones. Durante un bloqueo estadounidense anterior, entre abril y junio, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, afirmó que el país no había podido exportar “ni un solo barril de petróleo”.

La situación se agravó por la evolución cambiante de las hostilidades. Teherán y Washington firmaron en junio un protocolo de acuerdo para poner fin a los enfrentamientos, pero los combates se reanudaron poco después, en medio de acusaciones cruzadas sobre el incumplimiento de lo pactado. El conflicto, además, se extendió a otros países del Golfo.

El retroceso del PIB iraní ocurre en una economía que arrastra desde hace años una inflación elevada y una fuerte depreciación del rial, la moneda nacional. Estas presiones están vinculadas, principalmente, con las sanciones internacionales, la reducción de los ingresos petroleros y las dificultades para acceder a mercados y divisas.

La combinación de guerra, restricciones comerciales y pérdida de valor de la moneda amenaza con profundizar el deterioro del poder adquisitivo de los hogares iraníes. También aumenta la presión sobre las empresas, que enfrentan mayores costos, interrupciones logísticas y un acceso limitado a suministros y financiamiento.

Los datos del Centro de Estadísticas de Irán reflejan así el fuerte impacto económico del conflicto durante el primer trimestre del calendario persa, con una caída del PIB que afecta tanto al sector petrolero como al conjunto de la actividad productiva.