Bukele reitera a Petro su “oferta” de trasladar presos a cárceles colombianas

Por: becquerel

13 abril, 2026

Gustavo Petro, presidente de Colombia, y Nayib Bukele, presidente de El Salvador. Foto: Presidencia / EFE

El presidente de El Salvador vuelve a proponer que delincuentes de Colombia sean reubicados en sus centros penitenciarios, avivando la polémica entre ambos mandatarios.

Nayib Bukele, presidente de El Salvador, volvió a lanzar un mensaje dirigido a Gustavo Petro, jefe de Estado de Colombia, en el que insiste en la posibilidad de enviar a internos colombianos a prisiones salvadoreñas. La declaración, publicada en la red social X, surge tras la difusión de un escándalo en una cárcel de Medellín donde, según informes de Noticias Caracol, se celebró una fiesta con alcohol y la presencia de mujeres, involucrando a líderes de organizaciones criminales vinculados a procesos de diálogo impulsados por el gobierno colombiano.

En su tuit, Bukele cuestionó las críticas de Petro al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) y argumentó que la controversia en la cárcel antioqueña “explica” la postura del mandatario colombiano. “Ahora entiendo el porqué de sus críticas al CECOT: se estaba anticipando a esto. Siempre es lo mismo; todos los que defienden delincuentes terminan teniendo una agenda oscura detrás. Por cierto, la oferta sigue abierta. Si decide llevárselos, definitivamente la pasarán mejor en sus cárceles”, escribió el líder salvadoreño.

Contexto de la disputa

La tensión entre Bukele y Petro no es nueva. En los últimos días, ambos presidentes han intercambiado mensajes en los que se acusan mutuamente de falta de rigor en sus políticas de seguridad. Petro calificó recientemente a los centros penitenciarios de El Salvador de “campos de concentración”, lo que provocó una respuesta irónica y mordaz de Bukele, quien ha defendido la efectividad de su modelo de control del delito.

Por su parte, Petro ha sostenido que la disminución de homicidios en Bogotá se debe a inversiones en educación y salud, no al endurecimiento de las penas. En contraste, Bukele ha invitado al presidente colombiano a comparar los índices de criminalidad de ambos países, argumentando que “los resultados pesan más que la retórica”.

Detalles del escándalo en Medellín

Según la nota de Noticias Caracol, la cárcel de la zona de Medellín fue escenario de una celebración vallenata con consumo de licor y la presencia de mujeres, en la que participaron cabecillas de estructuras criminales que previamente habían participado en diálogos de paz. El suceso ha reavivado el debate sobre la gestión de los centros penitenciarios en Colombia y ha sido utilizado por Bukele como argumento para su propuesta de intercambio de internos.

Hasta el momento, Petro no ha emitido una respuesta oficial al último mensaje de Bukele. Analistas de seguridad consideran que la “oferta” de trasladar presos podría ser una estrategia de Bukele para presionar a Petro y destacar la supuesta superioridad del modelo salvadoreño en materia de control del crimen. Otros expertos advierten que cualquier acuerdo de este tipo requeriría negociaciones diplomáticas complejas y la aprobación de organismos internacionales de derechos humanos.

Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela la escalada de retórica entre los dos líderes, que podría afectar la cooperación bilateral en temas de seguridad, migración y comercio.

Antecedentes de la política penitenciaria de Bukele

Desde su llegada al poder en 2019, Bukele ha impulsado la construcción de mega‑cárceles y la implementación del CECOT, un centro de alta seguridad destinado a los presuntos integrantes de organizaciones criminales. El proyecto ha sido elogiado por algunos sectores por su capacidad de aislar a los líderes de pandillas, pero también ha recibido críticas por supuestas violaciones a los derechos humanos.

La reiteración de la propuesta de Bukele a Petro marca un nuevo episodio en la disputa diplomática entre El Salvador y Colombia. Con la presión mediática y la creciente atención internacional, ambos gobiernos deberán decidir si continúan el intercambio de acusaciones o buscan canales de diálogo que eviten una escalada que pueda comprometer la estabilidad regional.