El dólar se mantiene artificialmente bajo en Colombia: Abundancia de divisas y fragilidad externa

Por: Redacción Paragrafo

20 octubre, 2026

El dólar ha experimentado fluctuaciones significativas en las últimas semanas, generando una sensación de incertidumbre e inestabilidad cambiaria en Colombia. A pesar de la caída del dólar durante 2025 y 2026, esta no parece corresponder a una mejora equivalente en la capacidad productiva, exportadora o fiscal del país. Por el contrario, coincide con un déficit comercial elevado, menores flujos de inversión extranjera directa y una creciente dependencia de recursos externos.

Según el gerente del Banco de la República, el peso colombiano estaría siendo apreciado por una oferta extraordinaria de divisas provenientes de remesas, deuda, inversiones financieras y operaciones del anterior gobierno, que tendrán que continuar en el actual para financiar un enorme déficit fiscal. Las remesas constituyen el componente más estable de este fenómeno, alcanzando cerca de US$13.098 millones en 2025, un 10,5% más que en 2024. En el primer trimestre de 2026, las transferencias corrientes netas sumaron US$4.178 millones, con un crecimiento anual de 8,6%.

El endeudamiento externo privado también contribuye a la apreciación del peso. Cuando una empresa o entidad financiera obtiene un crédito en dólares, monetiza los recursos y los utiliza para cubrir gastos o adquirir activos internos, lo que aumenta la oferta de divisas. En el primer trimestre de 2026, los desembolsos externos netos del sector privado fueron de US$297 millones.

La actuación del gobierno tiene un efecto más visible en la apreciación del peso. Durante el primer trimestre de 2026, aproximadamente US$3.859 millones de la inversión extranjera de cartera provinieron de bonos públicos colocados en mercados internacionales, además de la emisión externa por US$4.950 millones realizada en enero. Cuando la Tesorería convierte gradualmente esas divisas a pesos para atender gasto interno, introduce dólares al mercado y presiona su precio a la baja.

El carry trade institucional completa el cuadro, con un amplio diferencial entre las tasas colombianas y estadounidenses que ha atraído capital hacia TES y otros activos en pesos. La inversión extranjera de portafolio pasó de cerca de US$3.113 millones en 2024 a US$19.871 millones en 2025, de los cuales US$11.869 millones ingresaron al mercado local.

El resultado es un dólar deprimido por flujos que pueden ser cuantiosos, pero no permanentes. Si disminuyen las remesas, se frena el endeudamiento, el gobierno deja de monetizar emisiones, se reducen los ingresos ilícitos o los inversionistas desmontan posiciones de carry trade, la oferta de dólares podría contraerse rápidamente y generarse una devaluación súbita. Los actuales niveles del dólar deterioran la competitividad de los exportadores, los productores nacionales y los receptores de remesas.

En conclusión, la tasa actual del dólar parece reflejar una abundancia financiera transitoria y no una transformación estructural de la economía colombiana, lo que genera preocupación por la fragilidad externa del país.