Fallida ejecución de Christa Pike: la condenada a muerte sobrevive a dos dosis letales y permanece en estado crítico
Por: Redacción Paragrafo
5 octubre, 2026

Christa Pike, la única mujer en el corredor de la muerte de Tennessee, sobrevivió a su ejecución por inyección letal el miércoles pasado tras recibir dos dosis de pentobarbital que no lograron causarle la muerte. Ahora se encuentra inconsciente, intubada y con respiración asistida en un hospital de Nashville, según informaron sus abogados en un documento judicial presentado el viernes.
La ejecución fallida de Pike, de 50 años, se convirtió en la segunda que fracasa en Tennessee en lo que va de año. El gobernador republicano Bill Lee ordenó suspender todas las ejecuciones mientras se investiga lo ocurrido. Testigos presenciales relataron que la reclusa permaneció despierta más tiempo del previsto y que, tras recibir las inyecciones, se la escuchó “roncar ruidosamente” antes de ser trasladada de urgencia a un centro médico.
El abogado de Pike, Luke Ihnen, declaró que la mujer “sigue grave” y que los médicos “trabajan para salvar su vida”. Según el escrito judicial, Pike llegó al hospital con ambos brazos “hinchados, quemados y llenos de ampollas”, lo que sugiere que el fármaco no ingresó al torrente sanguíneo sino que se filtró en los tejidos. “Está intubada, con respirador, y permanece inconsciente”, añadió Ihnen.
La periodista de Associated Press Kim Chandler, presente en la prisión de máxima seguridad Riverbend, en Nashville, contó a CBS News que Pike “miró hacia la sala un par de veces” y que en un momento preguntó al personal penitenciario: “¿Se supone que debo sentirme así?”. La escena refleja la angustia de un procedimiento que, según los abogados de la condenada, estaba condenado al fracaso desde el principio.
Los defensores de Pike habían advertido sobre los riesgos: venas dañadas por consumo de drogas, dificultad para acceder a ellas, pentobarbital degradado y falta de atención médica de emergencia. Insistieron en que la inyección letal le causaría un sufrimiento innecesario debido a una afección sanguínea y al tamaño reducido de sus venas. “Todos los riesgos que señalamos se cumplieron”, afirmaron en un comunicado.
El profesor Joel Zivot, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Emory, explicó a la BBC que lo más probable es que el pentobarbital nunca alcanzó en sangre un nivel suficiente para provocar apnea y fallo cardiovascular. “Es muy probable que, como consecuencia del retraso en el inicio de la reanimación, sufra una lesión cerebral”, señaló. Stephen Ferrell, otro abogado de Pike, coincidió: “Parece probable que las agujas se salieran de su lugar o perforaran la vena, y que los fármacos fluyeran hacia el brazo en lugar de hacia el torrente sanguíneo”.
Este no es un incidente aislado. En mayo pasado, Tennessee ya había suspendido una ejecución después de que el personal médico no consiguiera pinchar una vena en el brazo de una reclusa. La repetición de estos fallos ha reavivado el debate sobre la fiabilidad de la inyección letal como método de ejecución.
Christa Pike fue condenada a muerte por el asesinato en 1995 de Colleen Slemmer, de 19 años, compañera en un centro de formación profesional. Junto a su entonces novio, Tadaryl Shipp, golpeó y torturó hasta la muerte a la joven. El cuerpo de Slemmer fue hallado con una estrella de cinco puntas grabada en el pecho, símbolo asociado al satanismo, lo que conmocionó a la sociedad estadounidense.
Los abogados de Pike sostienen que su clienta padecía trastorno bipolar y estrés postraumático desde la infancia, pero que no fue diagnosticada hasta después de su condena. “Tenía 18 años cuando cometió el delito y sufría una enfermedad mental grave”, escribieron en una petición de clemencia al gobernador Lee, quien rechazó intervenir. Ahora, mientras Pike lucha por su vida en un hospital, Tennessee enfrenta preguntas incómodas sobre un sistema de ejecuciones que, por segunda vez en meses, no logró cumplir su cometido.
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