Corea del Norte ensaya ataque combinado con misiles, drones y artillería en maniobra militar
Por: Redacción Paragrafo
30 septiembre, 2026

Pyongyang realizó el 12 de septiembre un ejercicio conjunto que integró misiles balísticos y de crucero, drones de ataque y sistemas de artillería de largo alcance, mientras el Estado Mayor surcoreano detectaba el lanzamiento de varios proyectiles desde la costa de Wonsan.
El entrenamiento, anunciado por la Agencia Central de Noticias de Corea (KCNA), pretendía validar la capacidad de sus fuerzas para ejecutar un golpe simultáneo contra un objetivo único. Según el comunicado oficial, las subunidades de cinco formaciones de artillería y misiles del Ejército Popular Coreano alcanzaron la precisión declarada del 100 % y demostraron “un enorme poder destructivo”.
Durante la operación se emplearon drones de combate, misiles tácticos de crucero, misiles balísticos de corto alcance, cañones de gran calibre y lanzacohetes termobáricos. La combinación de armas de distintas velocidades, altitudes y trayectorias buscó probar la coordinación del control de fuego y la respuesta de los sistemas de defensa enemigos. El vicepresidente de la Comisión Militar Central, Pak Jong‑chon, supervisó la ejecución, mientras el director de la oficina de artillería, Yu Chang‑son, resaltó la preparación para un contraataque.
La maniobra coincidió con la conclusión del ejercicio conjunto “Freedom Edge”, llevado a cabo por Corea del Sur, Estados Unidos y Japón en aguas internacionales cercanas a la isla de Jeju. Esa operación, de cinco días de duración, incluyó entrenamientos marítimos, aéreos y cibernéticos destinados a reforzar la interoperabilidad de los aliados frente a amenazas regionales. El ministro de Defensa norcoreano, Kim Song‑gi, calificó “Freedom Edge” de provocación militar encabezada por Washington y advirtió que Pyongyang respondería con medidas basadas en la fuerza.
Tras los disparos detectados por Seúl, el Servicio de Inteligencia Militar surcoreano confirmó que los misiles recorrieron aproximadamente 250 kilómetros antes de caer al mar del Este. El gobierno de Corea del Sur reforzó la vigilancia, compartió la información con sus socios estadounidenses y japoneses, y solicitó el cese inmediato de los lanzamientos, que considera una violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. El Comando del Indo‑Pacífico de EE. UU. señaló que los proyectiles no supusieron una amenaza directa para su territorio ni para el de sus aliados.
Analistas de defensa destacan que un ataque coordinado de drones, cohetes, misiles de crucero y balísticos podría saturar los sistemas antiaéreos de cualquier adversario, obligándolo a responder a varios frentes simultáneamente. El uso de municiones termobáricas, que despliegan una nube de combustible antes de detonar, eleva el potencial destructivo y complica la detección temprana.
Este episodio marca el decimotercer lanzamiento de misiles balísticos atribuido a Corea del Norte en 2026 y mantiene la tensión en la península coreana. Mientras Estados Unidos, Seúl y Tokio intensifican su colaboración militar, Pyongyang continúa perfeccionando su arsenal nuclear, sus misiles de alcance variable y sus plataformas no tripuladas para afianzar su estrategia disuasoria.
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