OMS alerta por la salud mental de los adolescentes: uno de cada siete enfrenta un trastorno

Por: Maria Jose Salcedo

25 septiembre, 2026

OMS alerta por la salud mental de los adolescentes: uno de cada siete enfrenta un trastorno

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte sobre la dimensión de los problemas de salud mental entre los adolescentes. Según sus estimaciones más recientes, uno de cada siete jóvenes entre los 10 y 19 años, equivalente al 14,3 %, padece algún trastorno mental. La depresión, la ansiedad y los trastornos del comportamiento figuran entre las principales causas de enfermedad y discapacidad en esta población.

La organización también señala que el suicidio constituye la tercera causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años. Además, cuando los trastornos mentales no reciben atención oportuna, pueden afectar la asistencia y el desempeño escolar, las relaciones sociales y la salud física, además de generar consecuencias que pueden prolongarse hasta la edad adulta.

Entre los factores que pueden incrementar la vulnerabilidad están la pobreza, la violencia, el maltrato, el acoso escolar, la discriminación, la presión social, las dificultades familiares y los problemas socioeconómicos. La OMS también identifica como elementos relevantes la influencia de los medios de comunicación, las normas de género y la falta de acceso a servicios de salud mental. Al mismo tiempo, destaca que contar con relaciones familiares saludables, compañeros de apoyo y entornos protectores en la escuela y la comunidad puede favorecer el bienestar emocional.

La adolescencia, además, es una etapa determinante para desarrollar habilidades relacionadas con la regulación de las emociones, la resolución de problemas, las relaciones interpersonales y la capacidad para afrontar situaciones difíciles. La ansiedad y la depresión pueden afectar el aprendizaje y favorecer el aislamiento social, mientras que algunas conductas de riesgo, como el consumo de sustancias, pueden aparecer como mecanismos para enfrentar el malestar emocional.

Ante este escenario, la OMS recomienda pasar de una respuesta centrada exclusivamente en el tratamiento a estrategias de promoción y prevención que permitan actuar de manera temprana. Entre sus recomendaciones están fortalecer las habilidades socioemocionales y la resiliencia, prevenir el acoso y otras formas de violencia, crear entornos seguros en las familias, las escuelas y las comunidades, y facilitar el acceso oportuno a servicios de salud mental.

La organización plantea, además, que la respuesta debe involucrar distintos sectores y no limitarse al sistema sanitario. Las escuelas, las familias, los servicios sociales y los espacios comunitarios y digitales pueden contribuir a la prevención y a la identificación temprana de señales de riesgo. Para la OMS, esta estrategia requiere políticas públicas, financiación, personal capacitado y coordinación entre sectores, con especial atención a los adolescentes que enfrentan situaciones de mayor vulnerabilidad.