Petro habría intentado comprar mansión en exclusivo conjunto usando su nacionalidad italiana, pero propietario rechazó la venta

Por: Redacción Paragrafo

8 septiembre, 2026

Una polémica se desató tras revelarse que el expresidente Gustavo Petro habría intentado adquirir una lujosa propiedad valorada en cerca de $2.600 millones en el exclusivo conjunto residencial Arboretto, ubicado en La Calera, utilizando inicialmente su nacionalidad italiana para programar las visitas. Sin embargo, el intento de compra habría sido frustrado cuando el propietario, un colombiano residente en el exterior, se enteró de la identidad del potencial comprador y rechazó tajantemente la transacción, según reveló el periodista Felipe Zuleta en Blu Radio.

La información, negada de plano por el entorno cercano al exmandatario, detalla que la negociación comenzó con una solicitud inusual: un hombre que se presentó como ciudadano italiano mostró interés en varias casas del conjunto, pero pidió que las visitas se realizaran con los inmuebles desocupados o sin la presencia de los dueños. Este supuesto comprador resultó ser, según el relato periodístico, el propio Gustavo Petro.

El agente inmobiliario que gestionó la visita a una de las viviendas habría sido quien posteriormente informó al propietario sobre la verdadera identidad del interesado. La revelación coincidiría con una fotografía publicada por Petro en su cuenta de Instagram el 18 de agosto, donde aparece sentado sobre una piedra en un jardín que, según Zuleta, corresponde precisamente a la casa visitada en Arboretto.

Rechazo por temor a sanciones internacionales

La reacción del dueño de la propiedad fue inmediata y negativa. De acuerdo con la versión difundida en Blu Radio, el propietario habría descartado cualquier posibilidad de venderle la casa al expresidente por miedo a quedar incluido en las sanciones de la lista OFAC (también conocida como Lista Clinton), de la cual Petro hace parte.

No conforme con ello, el propietario habría alertado a los demás residentes del conjunto residencial a través de un chat de vecinos. Según el periodista, otras dos personas que también tenían sus viviendas en venta en Arboretto habrían seguido el mismo camino y descartado venderle al exjefe de Estado, frustrando completamente su intento de establecerse en ese lugar.

Negaciones y controversia sobre el financiamiento

Ante la publicación de la noticia, Andrés Hernández, exjefe de comunicaciones de Petro, salió al paso calificando la información como “totalmente FALSA” y asegurando que solicitaron a Blu Radio una retractación. “No se puede vivir de chismes e inventos”, afirmó Hernández.

Por su parte, el expresidente respondió a través de la red social X (antes Twitter), argumentando que “cualquier colombiano puede hacer negocios” con él “porque si la empresa o el dueño de la casa no es persona en EE. UU. no hay problema”, y tildó el tema de “vampirismo”. Sobre el método de pago, el reporte periodístico manejaba dos versiones contradictorias: una que indicaba que Petro planteó pagar de contado, y otra que señalaba que aún no se había discutido la forma de pago.

La ciudadanía italiana en el centro del debate

El caso también puso sobre la mesa el origen de la ciudadanía italiana de Gustavo Petro. Según se mencionó en el desarrollo de la noticia, el exmandatario no la obtuvo por ascendencia, sino a través de su vínculo matrimonial con Verónica Alcocer, quien posee dicha nacionalidad.

Fuentes cercanas al círculo de Petro consultadas por EL COLOMBIANO matizaron la historia, indicando que el expresidente no se limitó a ver solo esa propiedad en su búsqueda de vivienda y que no es cierto que en todos los casos se presentara con su nacionalidad italiana. Asimismo, precisaron que, desde su regreso de México, Petro no se ha alojado de forma permanente en la casa del exsenador Gustavo Bolívar, sino que ha estado allí de manera esporádica.

La controversia deja al descubierto las complejidades que enfrenta la vida pública posterior a la presidencia y cómo las sanciones internacionales pueden tener repercusiones inesperadas en la vida personal, incluso en transacciones aparentemente privadas como la compra de una vivienda.