El Pacto Histórico cae en la elección del CNE
Por: Redacción Paragrafo
27 agosto, 2026

El Congreso de la República definió este jueves a los nuevos magistrados del Consejo Nacional Electoral (CNE), el organismo que hasta 2030 vigilará los asuntos centrales de la vida política y electoral de Colombia. La jornada dejó como saldo una derrota para la oposición: el Pacto Histórico perdió la tercera silla que daba por asegurada y quedó con solo dos representaciones, frente a siete magistraturas que quedaron en manos de la centroderecha, la derecha y partidos independientes.
Gracias a su condición de bancada más numerosa, el Pacto Histórico tenía garantizados dos cupos en la nueva integración del CNE. Esas sillas las ocuparán la exministra y exsuperintendente Cielo Rusinque y la exfuncionaria de la Agencia Nacional de Tierras Ana Jimena Bautista, abogada de la Universidad del Cauca con experiencia en asuntos agrarios y cercana al entorno de Felipe Harman, exdirector de esa entidad.
La llegada de Bautista estuvo rodeada de sorpresas. Durante semanas se especuló con que el segundo cupo sería para el exrepresentante Alirio Uribe, uno de los congresistas con mayor músculo político en el Legislativo saliente. Sin embargo, el expresidente Gustavo Petro lo habría descartado en una reunión previa a la votación. Según fuentes del partido, la decisión respondió a la molestia por el manejo de los testigos electorales en las pasadas elecciones y a la negativa de Uribe de respaldar, sin pruebas, la tesis de un supuesto fraude. La ausencia del senador Iván Cepeda, quien habría podido intermediar a favor de Uribe ante Petro, terminó por sellar el desenlace.
Con un remanente de votos, el Pacto Histórico intentó asegurar una tercera magistratura mediante una alianza con En Marcha y las Autoridades Indígenas de Colombia (AICO). La apuesta fue el exembajador Guillermo Rivera, a quien la propia Rusinque calificó, minutos antes de la votación, como un hombre de “consensos”.
La jugada no prosperó. Rivera se quedó sin los respaldos necesarios y la silla terminó en manos de Gersel Pérez, del partido Cambio Radical, ficha de los Char, que se presentó como único candidato en una tercera plancha. Pérez recibió el apoyo de congresistas ligados al gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, entre ellos su hermano, el senador John Amaya.
Detrás de ese resultado hubo una fractura interna en la Alianza Verde. Aunque algunos miembros de esa colectividad terminaron votando con el petrismo, la mayoría respaldó la candidatura de Cambio Radical, lo que desató críticas dentro de la bancada. “Nos desecharon, hicieron mal las cuentas y no asumen”, expresó el congresista Duvalier Sánchez al referirse a la postura de su partido.
Los nuevos magistrados del CNE
Además de Rusinque, Bautista y Pérez, la nueva composición del Consejo Nacional Electoral quedó integrada por:
- Nubia Estela Martínez, del Centro Democrático, exdirectora y una de las fundadoras de esa colectividad.
- Silvio José Carrasquilla, excongresista de Bolívar cercano al expresidente del Senado Lidio García, quien buscaba regresar a la Cámara pero no lo logró en las elecciones de marzo.
- Juan Felipe Lemos, del Partido de la U, con 16 años de trayectoria en el Congreso y que tampoco consiguió su reelección.
- Juan Carlos Wills, del Partido Conservador, que también aspiró sin éxito a un escaño en el Senado.
- José Antonio Parra, de Salvación Nacional, quien se desempeñaba como director de Inspección y Vigilancia del tribunal electoral.
- Plinio Alarcón, del partido Mira, que venía aspirando a una curul desde 2022.
Un CNE con mayoría gobiernista
Con este resultado, el nuevo CNE arranca su periodo con una correlación de fuerza de 7 a 2 a favor del Gobierno, dejando al Pacto Histórico como la única fuerza de oposición dentro del organismo. El triunfo, según fuentes oficialistas, fue encabezado por el ministro del Interior, Rodrigo Lara, quien consolidó la mayoría en una jornada clave para el equilibrio de poder de cara a los próximos cuatro años de vida institucional.
La elección marca así el inicio de una etapa en la que el organismo electoral estará alineado mayoritariamente con el Ejecutivo, en un contexto de tensiones entre el Gobierno y los partidos de la oposición por el rumbo de las reformas y la organización de los próximos procesos electorales.
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